“China hizo una articulación para tratar de que hubiera una unificación dentro de Palestina”, señaló Ramos, destacando que esa iniciativa apunta a consolidar una posición común que permita mayor capacidad de negociación en el escenario internacional.
En paralelo, tras la intensificación de los ataques en Gaza, el gigante asiático realizó gestos de solidaridad material con una fuerte insistencia en la vía diplomática. Según el corresponsal, China ha enviado ayuda humanitaria, incluyendo alimentos, al tiempo que ha intentado incidir para frenar el asedio sobre la población palestina.
Sin embargo, el eje principal de su estrategia pasa por el fortalecimiento de los mecanismos multilaterales, especialmente el sistema de Naciones Unidas. “China apuesta mucho a la ONU”, explicó Ramos, subrayando que, a pesar de reconocer la crisis que atraviesan las instituciones internacionales, Beijing considera que la salida al conflicto debe construirse dentro de ese marco.
Esa apuesta, no obstante, presenta limitaciones evidentes. La parálisis del sistema internacional, atravesado por vetos cruzados y tensiones geopolíticas, dificulta la concreción de medidas efectivas. “Eso tiene como resultado que no se llegue a muchos resultados”, admitió Ramos, en referencia a la falta de resoluciones contundentes frente a la situación en Gaza.
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