Esa postura coincide con lo expresado por el presidente Miguel Díaz-Canel, quien en reiteradas ocasiones ha remarcado que la estructura política del país no está en discusión. En paralelo, el mandatario ha intensificado llamados a la unidad y ha mantenido encuentros con referentes internacionales como Jeremy Corbyn y el cantautor Silvio Rodríguez.
Escalada de tensiones con Washington
Las declaraciones del gobierno cubano se producen en un contexto de endurecimiento del discurso por parte de la administración de Donald Trump. El mandatario republicano llegó a afirmar que sería un “honor” para él “tomar” la isla.
En la misma línea, el secretario de Estado Marco Rubio advirtió que, de formar parte del gobierno cubano, estaría “preocupado” por la situación actual.
Desde La Habana, en tanto, se denuncia el impacto de las sanciones y las amenazas de aranceles a países que suministren combustible, lo que ha agravado la ya delicada situación interna.
Crisis energética y malestar social
La isla atraviesa una profunda crisis energética, marcada por la escasez de combustible y reiterados apagones. El Ministerio de Energía informó recientemente un nuevo corte total del suministro eléctrico, aunque luego se logró restablecer parcialmente el servicio.
El escenario ha derivado en la adopción de medidas de emergencia, reducción de la semana laboral en el sector estatal, impulso del teletrabajo, restricciones en la venta de combustible y recortes en el transporte público.
Además, el gobierno dispuso el cierre temporal de algunos establecimientos turísticos como parte de un plan de contingencia.
Apuesta a las energías renovables
A mediano y largo plazo, el Ejecutivo cubano plantea una transición hacia fuentes renovables para reducir la dependencia de las importaciones de combustible.
Entre las principales iniciativas se destaca la expansión de parques solares en distintos puntos del país, en un intento por aprovechar las condiciones climáticas de la isla y mitigar los efectos de la crisis energética.