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Política Ernesto Limia Díaz |

Una muestra de rebeldía

Ernesto Limia: "Dejar sola a Cuba en el orden político es traicionar la justicia"

Ernesto Limia, historiador e intelectual cubano, explicó a Caras y Caretas cómo el país hace frente a las criminales sanciones del Gobierno de EEUU y a un bloqueo económico, comercial y financiero que pretende rendir de hambre a un pueblo digno y solidario que resiste a pesar de todo.

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“El amor, madre, a la patria/ no es el amor ridículo a la tierra,/ ni a la yerba que pisan nuestras plantas;/ es el odio invencible a quien la oprime,/ es el rencor eterno a quien la ataca”. Recuerdo estos versos martianos cuando escucho hablar de Cuba. A veces escucho reproches, cuestionamientos internos e, incluso, delirantes anhelos anexionistas. Pero pienso en estos versos, sobre todo, cuando confirmo cada vez más que quien oprime a Cuba es un gigante imperialista que pretende devorar, arrasar y destruir todo a su paso. La confrontación nunca ha sido justa; ha sido, eso sí, desigual y oprobiosa. Ninguna nación en el mundo resistiría algo semejante.

¿Qué va a pasar con Cuba? ¿Cómo reacciona el país ante la etapa más violenta del bloqueo estadounidense en las últimas décadas? ¿Cómo se sobrevive a la cancelación por parte de un gobierno que pretende dirigir el mundo? Sobre estos temas conversamos en Caras y Caretas con Ernesto Limia Díaz, abogado, historiador y ensayista cubano, quien visitó Uruguay para compartir de primera mano la realidad del país.

¿Qué papel considera que juegan la desinformación y las redes sociales en esta era de la posverdad?

Hoy las redes sociales están dedicadas a generar encono, a generar animadversión, a desatar odio y bajas pasiones; a desatar la roña que tienen muchos seres humanos víctimas de la guerra cognitiva. Creo que en las redes sociales hoy hay mucha toxicidad y por eso es tan importante, más allá de que uno coincida con tu criterio, dar la batalla comunicacional por la civilización. No estamos hablando ni siquiera solo de ideas políticas, la batalla comunicacional hoy es civilización o barbarie. La guerra cognitiva y todo lo que han hecho las redes sociales es lo que le ha abierto el camino al fascismo.

En el fascismo del siglo XX, solamente EEUU tenía la bomba atómica; pero hoy hay casi diez países con la bomba atómica. La bronca mundial hoy es una cosa que pone en peligro, como decía Fidel, la existencia de la humanidad. Y no estamos hablando en términos apocalípticos. Cuando tú ves lo que está ocurriendo hoy en Medio Oriente, te das cuenta de cuán peligroso es y de cómo puede parar todo. Entonces, yo creo que, más allá de eso, se impone el intercambio, el conversar, el mirar a los ojos. Porque el arma en el orden moral y político de la Revolución cubana fue siempre conversar con todo el mundo. El respeto hacia la Revolución cubana tradicionalmente vino desde todos los sectores, incluido el de la derecha. Cuando la gente con ideas de derecha nos conoce, intercambia y nos ve, tienen consideración. Lo que pasa es que hay una batalla descomunal, desinformativa y peyorativa.

En el último tiempo, se evidencia un recrudecimiento sin precedentes del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba. Se ha llegado incluso al extremo de intentar sancionar con más aranceles a terceros países por el simple hecho de vender petróleo a la isla. ¿Cómo se explica esta nueva fase de hostilidad?

Es muy violento, al punto de lo irracional. Están queriendo rendir a un pueblo mediante el genocidio. Están tratando de forzar al máximo la hambruna para generar las bases de una intervención militar supuestamente "humanitaria". Esa es la verdad. Intentan crear condiciones para que se provoque un estallido social o una situación de caotización que les propicie intervenir en Cuba para, como dijo Trump hace unos días, hacer una "toma amistosa".

Han llegado a ese nivel. Si bien a partir de decisiones judiciales Trump se vio forzado a eliminar ciertos aranceles, persiste la intimidación y el chantaje. Nadie se ha atrevido a vender petróleo porque el problema es que lo han conectado todo: no es solo decirle a México que no nos venda, es amenazarlos con intervenir en su propio territorio usando como pretexto a los cárteles. Esos cárteles que se han hecho fuertes porque EEUU es el mayor consumidor de drogas y porque sus transnacionales de armamento los han equipado como si fueran un ejército. México, en medio de su propia pugna para que no intervengan en su territorio y bajo la presión del Tratado de Libre Comercio, se encuentra con que le cuesta llegar a un enfrentamiento mayor por razón de Cuba. De todos modos, México nos sigue brindando ayuda humanitaria.

Ante este escenario de asfixia, ¿cuáles son las estrategias concretas que está adoptando el Estado cubano para no caer en el caos?

En primer lugar, hay un consenso en torno a la construcción de un proyecto nacional independiente y socialista; la mayoría del pueblo sigue siendo revolucionario y entiende que hay que defender la Revolución. Ahora, ¿cuáles son los caminos para resistir? El país está transitando lo más rápido posible hacia la energía limpia en dos direcciones. Una es el desarrollo de proyectos institucionales. Hoy no existe una inversión que no tenga concebida la energía renovable y el panel fotovoltaico como parte de su estructura. El plan original era llegar al 2030 con el 50 % de energía limpia, pero ahora se ha redoblado la velocidad.

El otro camino es facilitar que las familias encuentren soluciones individuales. Se han disminuido los aranceles a la importación de paneles, carros y motos eléctricas. Por ejemplo, si tú en tu pequeño o mediano negocio instalas paneles fotovoltaicos, se te exime de impuestos por los próximos ocho años. Incluso para una persona natural, como en mi caso que soy creador independiente, si decido instalar paneles en mi casa y la comisión certifica el costo de la inversión, presento eso ante la ONAT (Oficina Nacional de Administración Tributaria) y quedo exento de impuestos por ocho años. Es una forma de incentivar la soberanía energética desde la base.

Entiendo que estos paneles solares funcionarían como energía independiente, ¿o existe la posibilidad de que estén integrados a la red eléctrica nacional?

Hay dos mecanismos. El primero es un sistema para autoconsumo en el hogar; uno puede empezar cubriendo un 40 % de sus necesidades o ir directamente por el 100 %. La segunda modalidad es la inversión con aporte al Sistema Eléctrico Nacional. Tú produces tu propia electricidad y la capacidad excedente que instalaste se vierte a la red; el Estado te paga por ese aporte. De esa manera, no solo dejas de pagar por el consumo eléctrico, sino que empiezas a generar ingresos a partir de tu capacidad instalada.

¿Y cómo se accede a esa tecnología? ¿Es el Estado quien comercializa los equipos o se debe recurrir a importadores privados?

Existen varias vías. Hay muchas empresas privadas que se están dedicando a importar paneles solares, también lo hace el Estado y, además, recibimos donaciones. Hasta hoy, la mayoría de los equipos que se están instalando son de procedencia china, aunque recientemente el presidente Petro mencionó que Colombia tiene producción propia y estaría dispuesto a vendernos, lo cual es muy positivo.

En cuanto a las donaciones, China acaba de entregar 10.000 kits de paneles solares de 2 kW: 5.000 se destinaron a maestros y los otros 5.000 a médicos, ya sea para sus casas o para las instituciones. Por su parte, la inversión estatal está priorizando sectores críticos como bancos, hogares de ancianos, centros maternos, hospitales, cajeros automáticos y escuelas.

El país ya está produciendo más de 1.000 MW mediante paneles solares y el plan es llegar a los 2.000 MW para fin de año. El problema es que antes no teníamos baterías; tenías energía de día, pero no de noche. Para marzo ya debería estar montada la primera gran batería de baterías que permitirá almacenar carga para cubrir la demanda nocturna.

La estrategia actual es dejar de depender de los grupos electrógenos y basar la matriz en energía fotovoltaica y energía eólica. Las termoeléctricas son muy viejas; la más moderna que teníamos contaba con un contrato de mantenimiento con una empresa francesa, y los yanquis, como parte de su estrategia de bloqueo, compraron esa empresa específicamente para romper el contrato con Cuba. Mantener esas plantas funcionando hoy depende exclusivamente del ingenio del movimiento de innovadores cubanos, lo cual es sumamente complejo.

Para profundizar en el análisis, ¿podría detallar cómo incide específicamente el bloqueo en sectores estratégicos como la energía, la salud, la tecnología y el sistema bancario?

Terriblemente. El Gobierno de EEUU nos incluyó en la lista de países que supuestamente patrocinan el terrorismo, lo cual sabemos todos que es una calumnia y una falacia. Biden una semana antes de irse nos quitó. ¿Qué quiere decir eso? Que sabía que no era verdad. Y al llegar Trump a la semana no volvió a poner. Pero eso no es algo nuevo, porque quien lo inauguró fue Reagan en 1981, en una concesión que hizo con la mafia batistiana de Miami. En aquel entonces no existía un sistema financiero tan interconectado como hoy. Actualmente, los principales bancos del mundo están conectados al sistema SWIFT. Ese sistema establece que todo el que está metido en esa lista no tiene posibilidad de hacer transacciones financieras. ¿Cómo le pagas tú a una agencia turoperadora? ¿Cómo le pagas a una empresa, con una maleta de dinero? No, se paga por transferencia bancaria; así es como se contratan los servicios. Entonces, a nosotros nos tienen prohibido ese sistema. Eso lastra todo, el desarrollo del turismo, los pagos de nuestros diplomáticos, hasta el traslado del dinero que nos pagan por los productos que vendemos y exportamos. En cuanto a la salud muchos de los equipos más importantes del mundo, de primera tecnología, son estadounidenses o alemanes. Y en un mundo tan interconectado como el de hoy, los productos "puros" de un solo país ya no existen. Cuando te dicen que si un equipo tiene más del 10 % de piezas estadounidenses ya queda sujeto a la ley del bloqueo, ya estás afectado. Si a eso le sumas que no te pueden pagar por los canales normales, el resultado es brutal.

Y la otra cosa es que el "riesgo Cuba" incrementa los costos de forma tremenda. En este capitalismo salvaje que se ha impuesto, el proveedor sabe que tú lo necesitas y dice: "Sí, este equipo vale 10 dólares, pero a ti te lo vendo en 30". Fíjate que, antes de este último ataque terrible sobre el tema del combustible, un barco de petróleo que a cualquier país de América Latina le costaba 50 millones de dólares, a Cuba le costaba 300 millones. La diferencia es brutal.

Ante este complejo panorama, ¿qué escenarios vislumbra a corto y mediano plazo respecto a la política de sanciones de Estados Unidos y sus efectos internos en la realidad cubana?

Nosotros tenemos que ser muy realistas. Va a ser muy duro el escenario de los próximos tres años para el pueblo de Cuba. Tenemos que buscar soluciones como país y como familia individual. Tenemos que establecer los mecanismos paliativos. El pueblo cubano siempre ha sido muy creativo; los hombres y mujeres de Cuba siempre han buscado soluciones de crecimiento. Pero van a ser años muy duros.

Van a ser años muy duros porque es una administración que no tiene contemplación con nosotros. Ahora mismo España criticó lo que está pasando en Medio Oriente y Trump los amenazó con aplicarles un bloqueo comercial; los amenazó incluso con usar sus bases militares por la fuerza. Estamos hablando de una administración absolutamente irracional y fascista.

Imagínate tú nosotros, que somos además una espina clavada en un gobierno que tiene al frente del Departamento de Estado a Marco Rubio, un cuadro orgánico de la mafia de Batista en Miami. Mentiroso, sionista, racista. Entonces, tenemos por delante una batalla muy dura.

Creo que, primero, más allá de nuestro sufrimiento, esto nos va a ayudar a "desencartonarnos". Porque creo que también nosotros hemos tenido mucho dogmatismo. Nuestra institucionalidad, las lentitudes y la burocracia afectan el desarrollo de iniciativas individuales que buscan soluciones. Tenemos gente especialista, pero a veces nuestra institucionalidad burocrática, en vez de buscarle dos soluciones a cada problema, le encuentra dos problemas a cada solución. Creo que esto va a ayudar porque estamos ahora en una situación de vida o muerte. Y la tercera cosa que creo que nos puede beneficiar es que nosotros tenemos que, obviamente, transitar hacia la energía limpia; esto nos va a ayudar a hacer eso en el tiempo más rápido posible. Pero va a ser una lucha muy dura, de mucho sacrificio, y va a poner en tensión toda nuestra fuerza política, intelectual, del pensamiento y la creatividad.

También tenemos que acudir a todo tren a llevar al mundo nuestro mensaje de que Cuba no es solo un país, Cuba es una idea, es un sueño. Y es un sueño de todos.

En ese sentido, ¿qué rol juega la diáspora en este momento crítico? ¿Cómo debería ser el vínculo entre el Estado y los cubanos que residen en el exterior?

Creo que es una gran responsabilidad de nuestra institucionalidad y de nuestro gobierno hacer sentir que los cubanos que no están en la isla son parte de Cuba y del crecimiento de la nación cubana. Debemos buscar que ayuden, pero no de una manera utilitaria, sino porque se sientan parte de ese proceso.

Cuba fue en toda su historia punto de idas y venidas, de encuentros; eso es lo más normal del mundo. Tenemos a nuestra familia y a nuestros amigos viviendo por el mundo y, por lo tanto, tenemos que lograr que esa construcción, más que armónica, sea sentimental. Sentimental y que en instantes como estos, más allá de los puntos de vista ideológicos, lo que nos una sea la voluntad de construir la cubanía, que es la nación. El país ha dado muchos pasos; nadie pensó que en Cuba se iba a desarrollar, hace unos años, la propiedad privada.

Lo más importante es que los intereses de la nación sean defendidos por todos y todas, los que estemos allí y los que estén fuera de Cuba. Salvo los anexionistas, que nunca van a querer libre a la nación porque nunca la quisieron. Anexionismo hubo en el siglo XIX, en el XX y en el XXI; y si Estados Unidos sigue como potencia mundial, habrá anexionismo en el siglo XXII. Ahora, lo cierto es que la corriente anexionista como ideología la derrotamos en el siglo XIX. Y hoy, la mayoría de nuestro pueblo no es anexionista.

Así que tenemos muchos desafíos, pero nos une una cultura, nos unen sueños de justicia y de igualdad social. Nos une que muchos de nuestros cubanos conocen el valor de la solidaridad, el valor de la lealtad.

En el peor momento de nuestra existencia, te lo digo de corazón, a nuestra generación le pudiera tocar defender con las armas la Revolución, porque no se puede descartar un intento de invasión militar de Estados Unidos. Todo va a depender del desenlace de la guerra en el Medio Oriente.

¿De qué manera se está preparando el país para enfrentar un escenario de agresión militar?

Desde el 3 de enero con la agresión a Venezuela, se recuperó la práctica de los "Días de la Defensa" todos los viernes y sábados. Es una preparación integral, como ha sido siempre dentro de la tradición política y militar cubana, en el orden defensivo militar y en el orden ideológico y político.

El país se está preparando para la guerra sin histeria, sin desesperación, se están recuperando las Brigadas de Producción y Defensa y las zonas militares. Nos toca defendernos en la acción y nos toca también defendernos en el intercambio. Yo creo que el hecho de poder estar aquí es una oportunidad. Todo lo que ustedes puedan hacer por transmitir lo que está ocurriendo en Cuba, la realidad de Cuba, es una oportunidad.

Y también quiero decirles a los uruguayos y a las uruguayas que el pueblo de Cuba es un pueblo digno, un pueblo que quiere preservar su Revolución, pero un pueblo que en este instante está bajo un sufrimiento extraordinario; está viviendo penurias extraordinarias. Esa cuota de dignidad que todos queremos tiene que tener un acompañamiento que no es solo solidaridad, sino una muestra de rebeldía. Dejar sola a Cuba hoy en el orden político, en la batalla que estamos dando, es traicionar la justicia; es darle la razón al abusador y permitir que imponga sus designios.

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