Desde el 1 de agosto, Brasil decidió amparar a los seis dirigentes opositores venezolanos asilados en la embajada argentina en Caracas al asumir la custodia del edificio y la residencia oficial de ese país tras la salida de su representación diplomática de la nación caribeña.
Además, el 30 de julio, el Gobierno venezolano decidió romper las relaciones diplomáticas con Perú luego de "temerarias" declaraciones del canciller de ese país, Javier González-Olaechea, quien expresó el reconocimiento como presidente electo a Edmundo González, candidato de la opositora Plataforma Unitaria Democrática (PUD, centro), tras denunciar un fraude en los comicios del domingo 29 de julio, en los que el Consejo Nacional Electoral (CNE), dio por ganador al presidente, Nicolás Maduro.
El CNE emitió el viernes un segundo boletín con el 96,87 por ciento de las actas escrutadas, en el que ratificó el triunfo de Maduro con el 51,95 por ciento de los votos, frente a González, que habría obtenido el 43,18 por ciento.
De acuerdo con el organismo, los comicios alcanzaron una participación de 12.386.669 electores, equivalente al 59,97 por ciento del padrón.
El 28 de julio, la PUD desconoció los resultados y anunció como "presidente electo" a González.
Argentina, Chile, Costa Rica, Perú, Panamá, República Dominicana y Uruguay se negaron desde un principio a reconocer la reelección de Maduro, lo que provocó por parte de Caracas el retiro inmediato de su personal diplomático en esas naciones y la expulsión de las misiones que esos países tenían en Venezuela.
El martes, el Gobierno de Perú reconoció a González como "presidente electo" de Venezuela, lo que llevó a Caracas a romper relaciones diplomáticas con Lima.
Panamá, por su parte, puso en suspenso las relaciones con Venezuela.