Entre las acusaciones, Greene asegura que Hunter Biden pagaba a prostitutas a través de su bufete de abogados, Owasco PC, y las transportaba a través de las fronteras de estados, violando la Ley Mann que prohíbe transportar a mujeres de un estado a otro para "propósitos inmorales".
La legisladora también afirmó que tenía pruebas de que Hunter Biden realizaba "videos sexuales" y "pornografía".
La presentación de Greene ha generado reacciones encontradas en el Congreso, con críticos acusándola de mostrar material inapropiado y otros respaldando sus acciones como una forma de arrojar luz sobre la conducta del hijo del presidente.
Tras la conclusión de la audiencia, el demócrata Jamie Raskin dijo que la presentación de Greene fue "completamente irrelevante" a los objetivos del comité y que para ellos "no avanzó de ninguna manera en el supuesto objetivo de la audiencia".
Raskin agregó que las acciones de Greene fueron "deliberadamente provocativas, sensacionalistas y voyeuristas" y que las consideraba como "un asalto a la dignidad del comité". En este sentido Abbe Lowell, abogado de Hunter Biden, criticó la acción como "teatro político" y dijo que era "acoso de la vida personal de una persona privada".
La controversia en torno a estas alegaciones podría continuar en el futuro, ya que las implicaciones involucran tanto al hijo del presidente como a la integridad de la audiencia del Congreso en sí.