Sin embargo, Naryshkin subrayó que la Alianza enfrenta un desafío fundamental y no resuelto: la falta de personal de movilización suficiente que posea la "aptitud física, moral y psicológica necesaria". A esto se suma la "apatía social generalizada y el descontento con la élite gobernante, especialmente entre los jóvenes" en Europa.
Crítica a la élite europea y la influencia extranjera
El jefe de la Inteligencia rusa fue crítico con la actual élite política europea, mencionando específicamente al presidente francés, Emmanuel Macron, al canciller alemán, Friedrich Merz, y a la alta representante de la UE, Kaja Kallas, por su política antirrusa.
Naryshkin acusó a estos líderes de ofrecer a las naciones europeas un "único remedio": la rusofobia y el aumento acelerado del potencial militar con miras a un conflicto armado a gran escala con Rusia. El director del SVR sugirió, además, que figuras como Macron y Merz están "alimentados por las estructuras de Alexánder Soros."
Lucha por el nuevo orden mundial: un llamado a la responsabilidad
Al referirse al desarrollo de un nuevo orden mundial, Naryshkin indicó que está en marcha "una feroz lucha por el derecho a determinar los contornos y las reglas" entre los mayores centros de poder.
El funcionario concluyó con un llamado a la responsabilidad global, sosteniendo que la tarea más importante es garantizar que la adaptación a esta nueva realidad se produzca "sin una guerra a gran escala". Naryshkin observó que, si bien cualidades como la "serenidad, responsabilidad y capacidad de compromiso" han sobrevivido en Oriente, estas "casi se han perdido en Occidente", cuya élite ha demostrado ser "incapaz de adaptarse a las cambiantes realidades internacionales."