"Justo antes de la cumbre del viernes, las Fuerzas Armadas de Ucrania planean [realizar] un ataque provocador con vehículos aéreos no tripulados y misiles contra una zona residencial densamente poblada o un hospital con un gran número de víctimas civiles, que deberá ser 'registrado' de inmediato por periodistas occidentales que hayan llegado [al lugar]", explica la cartera de Defensa rusa.
El boicot de Ucrania a la cumbre Putin-Trump
Según indica, todo esto se haría con el objetivo de crear "condiciones para la ruptura de la cooperación ruso-estadounidense en la resolución del conflicto en Ucrania". Las provocaciones también son posibles en otros asentamientos controlados por el régimen de Kiev.
Ucrania respondió a la noticia sobre los preparativos de la reunión con un fuerte aumento en el número de bombardeos contra zonas y objetos civiles en territorio ruso, denunció este martes el embajador especial del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso para los Crímenes del Régimen de Kiev, Rodión Miróshnik. Durante la semana del 4 al 10 de agosto, 127 civiles fueron afectados por los ataques ucranianos, 22 de los cuales perdieron la vida.
Por su parte, el líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, amenazó esta jornada con no reconocer los resultados de las conversaciones en Alaska. "Es imposible hablar de Ucrania sin Ucrania, y nadie lo aceptará", dijo.
"Por lo tanto, la conversación entre el presidente de Estados Unidos [...] y Putin puede ser importante para su relación bilateral, pero no pueden aprobar nada sobre Ucrania sin nosotros. Creo y espero que el presidente de Estados Unidos lo comprenda", agregó.