Aun así, pese a conocer los puntos débiles de un volumen excesivo de sanciones, "los funcionarios estadounidenses tienden a considerar justificada cada acción individual, lo que dificulta detener la tendencia", reza el artículo. Según un análisis del medio, este año EEUU nuevamente está imponiendo sanciones "a un ritmo récord". Tanto, que al día de hoy más de 60 % de los países de bajos ingresos han sido sometidos a algún tipo de penalización financiera.
"Es lo único que se interpone entre la diplomacia y la guerra y, como tal, se ha convertido en la herramienta de política exterior más importante en el arsenal de Estados Unidos", afirmó Bill Reinsch, exfuncionario del Departamento de Comercio de EEUU y miembro de un grupo de expertos con sede en Washington. "Y sin embargo", afirmó Reinsch,"nadie en el gobierno está seguro de que toda esa estrategia esté funcionando".
Sus palabras fueron apoyadas por Ben Rhodes, quien se desempeñó como asesor adjunto de seguridad nacional en la Administración Obama. "En Washington la mentalidad, casi un raro reflejo, se ha convertido en lo siguiente: si algo malo sucede en cualquier parte del mundo, EEUU sancionará a algunas personas. Y eso no tiene sentido". "No pensamos en los daños colaterales de las sanciones de la misma manera que pensamos en los daños colaterales de la guerra", manifestó Rhodes. "Pero deberíamos hacerlo", aseveró.
Fuente: RT