Lo que quieren es levantar barreras a los productos agrícolas que se han cultivado en áreas recientemente deforestadas. En ese sentido, "si se demuestra que la soja exportada por Brasil fue responsable de la deforestación, la UE podría aumentar los aranceles que se aplican a los productos nacionales”, indica el medio Brasil 247.
La aprobación en el Parlamento también es vista como una confirmación del fracaso de la diplomacia de Bolsonaro, tanto en materia ambiental como en la capacidad del gobierno para negociar los intereses comerciales brasileños en el exterior.
El gobierno de Bolsonaro ha encabezado un grupo de países emergentes para tratar de evitar que Europa aplique medidas proteccionistas bajo el argumento de que dichas barreras pueden violar tratados internacionales así como profundizar la pobreza, sin efecto en la conservación de los bosques. El grupo también advierte que la propuesta podría violar los acuerdos comerciales de la OMC [Organización Mundial del Comercio].