Gladys, vecina y referente del barrio Maroñas, también lamentó el cierre programas sociales que llegan a los barrios. Al Socat le atribuyó el mérito de una batalla ganada que su barrio mantenía desde hace años: el realojo. “Conocí al Socat entre 2009 y 2010. Junto a otras 64 familias, hace 12 años veníamos luchando porque vivimos en un barrio que se inunda muchísimo, donde la gente, en cada inundación, pierde todo: colchones, electrodomésticos, cama, ropa. Además de brindarnos apoyos con donaciones de lo que perdíamos, gracias al programa, estamos en proceso de realojo”.
A su vez expresó que “no le alcanzaría el tiempo” para mencionar todo el apoyo que recibieron por parte de trabajadoras y trabajadores del Socat, pero, más allá del trabajo por el realojo, el asesoramiento, la asistencia social y las donaciones, destacó otra acción importante para el barrio como es la celebración de los Reyes Magos. “Hace años venimos festejando, porque las condiciones de vida en este barrio (con las inundaciones) son muy tristes y, con este festejo, intentamos sacarles una sonrisa a niñas y niños. La recaudación de juguetes para este día siempre venía del Socat”.
Y añadió: “El programa con las familias, con las madres solteras y con el barrio en general, fue excelente. Con el retiro de esta política sentimos que nos sacan un puntal muy grande, donde los vecinos tenían apoyo en todas las áreas. Quedamos en la nada, porque quienes tenían un Socat en su barrio no van a saber qué hacer. Es como comenzar de cero, solos, porque tenemos entendido que no va a haber un reemplazo similar. Cuando un vecino necesite apoyo, asesoramiento o hacer un trámite tendrá que dirigirse a un shopping o a la feria buscar una persona, que andará caminado con una carpeta, para plantear su necesidad. Eso es lo que se dice y lo vemos espantoso. A veces una familia no tiene para darle de comer a los hijos, menos va a tener para pagar un boleto a un shopping o a otro lugar”.
La muerte de las políticas sociales
Con vestimenta “de luto”, la Unión de Trabajadoras y Trabajadores del Mides (Utmides) y el Sindicato Único de Trabajadores Gremiales y Afines (Sutiga) realizaron una movilización que denominaron el «velorio de las políticas sociales del Uruguay». La actividad se desarrolló el pasado miércoles 10 de noviembre en la explanada del Ministerio de Desarrollo Social, que se encontraba vallada por primera vez en la historia de la institución.
Flores, velos, ataúdes y pancartas reivindicativas ambientaron la procesión: «Políticas sociales, responsabilidad del Estado», «Cómo escuchar a la comunidad con los oídos tapados», «No dejemos morir las políticas sociales», fueron algunos de los mensajes que sostenían las personas que acompañaron la intervención urbana.
Desde Utmides explicaron que la actividad fue motivada por el reciente cierre del Programa Socat (Servicio de Orientación, Consulta y Articulación Territorial), «el último programa de cercanía en territorio». Pero también en memoria de otros programas sociales que también fueron discontinuados, y que, desde la organización, recordaron uno a uno con placas necrológicas: Uruguay Trabaja (2007-2021), ETAF/Cercanías (2012-2020), Jóvenes en Red (2012-2020), Impulsa (2011-2020), Asistencia a la vejez (2008-2021).
El último en desaparecer de muchos barrios fue el Servicio de Orientación, Consulta y Asesoramiento Territorial (Socat), un programa que viene funcionando desde hace 16 años, y ha sido uno de los servicios más cercanos para atender la demanda de las familias más vulneradas.
Días previos a la movilización, la secretaria general de la Unión de Trabajadores del Mides (Utmides), Lucía La Buonora, explicó a Caras y Caretas que la consigna de la movilización «Políticas Sociales QEPD» responde al cierre de diferentes programas del Mides en el último año y medio y, por ende “al retiro de los recursos públicos y políticas sociales de los territorios”.
Por otro lado, recordó que, en conjunto con Sutiga, el sindicato que nuclea a quienes desarrollan los programas por convenio con el Mides, realizaron varias actividades en un escenario donde “los sectores más vulnerables, golpeados fuertemente por la pandemia, no han obtenido respuesta del Estado”.
Además de los programas que ya desaparecieron, la secretaria general del sindicato señaló que “hay incertidumbre sobre muchos otros programas, como el Sistema de Cuidados en general y sus diferentes áreas (asistentes personales, centros diurnos, becas bis)”. La Buonora explicó que la principal preocupación es que los programas que desaparecen “se sustituyen por otros que no apuntan a promover la autonomía de las personas ni el desarrollo social en sí mismo”.
Y agregó: “Se proponen programas gestionados por empresas privadas o por organizaciones fantasmas que no tienen experiencia ni trayectoria en desarrollo social. Acá se deja de lado la promoción del desarrollo social y se pone el foco en las necesidades de las empresas u organizaciones”.
En otro orden, la vocera añadió que “tampoco existen lineamientos claros sobre los criterios de acceso a estos nuevos programas ni qué recursos públicos insumen, lo cual tiene como consecuencia serios problemas de rendición de cuentas”.
A estas problemáticas, señaló La Buonora, se suma la precarización de las condiciones de trabajo y la desprofesionalización de las tareas, tanto de quienes desarrollan programas por convenio como de quienes trabajan en el Mides. «Todo esto implica una peor calidad del servicio que el Mides brinda a la población», concluyó.
¿Reorganización o retiro?
Durante la movilización, Carlos Moreira, directivo de Utmides, le dijo a este medio que el objetivo fue denunciar y hacer visible «el retiro del Mides en el territorio». Según el dirigente, con el cierre y el rediseño de los programas que está planteando el actual ministerio, “está quitando todos los programas que trabajaban con las familias en el territorio para dedicarse exclusivamente a las políticas asistencialistas, como entregar canastas o dar tarjetas”. Por otro lado, Moreira añadió que el retiro del Mides de los barrios, en un contexto en el que hay 400.000 pobres en el país, “es una situación muy grave” si se busca que la gente salga de la pobreza.
Por su parte, el ministro de Desarrollo Martín Lema, brindó una conferencia de prensa el día de la movilización donde fue consultado por el reclamo que estaban realizando los sindicatos afuera de la institución. “Sobre las políticas sociales hay una apuesta de acciones claras hacia el fortalecimiento de las políticas sociales, sin lugar a dudas. Acá hay programas que se sustituyen por otros que entendemos que son mucho mejores”. En tal sentido, el titular de la cartera señaló como ejemplo el anuncio de programas para la primera infancia que realizó el Ministerio y que se instrumentarían en 2022. Lema también aseguró que para el año 2022 “va a haber un fortalecimiento del Sistema Nacional Integrado de Cuidados, con eje en primera infancia, pero un sistema más profesional, que quite la inestabilidad jurídica entre partes”. Y añadió: “Hoy por hoy, cuando se rompe el vínculo entre asistente personal y la persona que recibe los cuidados, muchas veces introducimos más un problema que una solución”. Según Lema, insisten con la necesidad de un sistema que cuente con protocolo de humanización debido a la cantidad de denuncias de maltrato que existe entre las partes.
Con respecto al programa Uruguay Trabaja, el ministro dijo que se sustituirá por otro debido a las evaluaciones negativas que obtuvo. “Cuando se hizo una evaluación a diez años, solamente el 8% de los participantes lograron sostener un empleo formal por más de tres meses. Nosotros procuramos otro programa, con la misma cantidad de participantes, pero que fortalezca las posibilidades de salida laboral”. Lema adelantó que en este nuevo programa, que se llamará Accesos, se incrementará la retribución económica que reciben las personas beneficiarias.
Específicamente sobre el Socat, expresó que se “dejó de lado” porque “desde el punto de vista territorial” consideran que “hay programas mejores”. “Vamos a implementar un modelo mejor, donde técnicos, en forma directa, lleven adelante la atención territorial, y que este modelo va a permitir incrementar los puntos de atención y las horas de atención de los técnicos. Para poner un ejemplo: un equipo técnico Socat atiende diez horas en la semana, nosotros aspiramos a duplicar las horas en un solo técnico. Entonces claramente hay una apuesta al fortalecimiento de las políticas sociales”.
Sobre el rediseño de los programas sociales que plantea el actual ministerio, el dirigente de Utmides entrevistado, expresó: “Para nosotros es sano rediseñar y evaluar, pero no hay rediseño, hay retiro”. Y ejemplificó: “El programa Socat tenía 400 trabajadoras y trabajadores y se redujo a 100 contratos para trabajar desde las oficinas territoriales. En Montevideo había 40 Socat y ahora hay cuatro. Si se pasa de 40 a cuatro, hay un retiro”, sentenció.