Moro ya había sido criticado por el STF por filtrar a la prensa las escuchas telefónicas del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva y temía que el juez Zavascki utilizara esta nueva irregularidad para quitarle algunos casos de la operación Lava Jato y dárselos a otro magistrado de primera instancia.
Por eso, se contactó con el fiscal Dallagnol y le expresó ese temor y la necesidad de controlar a la Corte. Dallagnol le dijo que no se preocupara y le contó que se había contactado con la Procuraduría General de la Unión y le sugirió que remitiera otra investigación, vinculada a Odebrecht. Además, se comprometió a hacer avanzar los casos más rápido.
Moro también le comunicó su temor por las “presiones” para que el Consejo Nacional de Justicia (CNJ) investigara su conducta ya que ya se empezaban a acumular las críticas por el uso de confesiones de acusados y procesados por corrupción y por la falta de evidencia concreta en el caso contra Lula.
Los diálogos sugieren que la filtración fue responsabilidad de la Policía Federal, cuando, el 22 de marzo de 2016, anexó los documentos de Odebrecht a los de un proceso de la Lava Jato, lo que derivó en la divulgación del material por un blog mantenido por el periodista Fernando Rodrigues en la época.
Al día siguiente, Moro le escribió al procurador Deltan Dallagnol para quejarse de la policía y avisar que acababa de imponer secreto de sumario.
En las conversaciones, Deltan intenta tranquilizar a Moro y le promete apoyo incondicional. “Sepa no sólo que la inmensa mayoría de la sociedad está con usted, sino que haremos todo lo que sea necesario para defenderlo de injustas acusaciones”, escribió.
Los diálogos analizados por Folha e Intercept forman parte de un paquete de mensajes que el sitio comenzó a revelar el pasado 9 de junio. El material reúne conversaciones mantenidas por los fiscales de la Lava Jato en varios grupos de la aplicación Telegram desde 2014.