La transición hacia un nuevo orden global tuvo su ratificación en la reunión en Beijing. Después de trece meses de gobierno, Donald Trump asumió que su intento de disciplinar a China con guerras arancelarias y asfixias energéticas había sido en vano.
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El odio de Washington tiene razones precisas. El rostro de Cuba, cincelado por la solidaridad, el orgullo soberano y el consecuente intento por construir una alternativa a la barbarie brutal del neoliberalismo, ha impulsado misiones médicas en Nicaragua, Haití, Bolivia, Venezuela, Uruguay y Ecuador.
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El último capítulo de la guerra en el Cercano Oriente se inició cuando Estados Unidos e Israel atacaron Irán.
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El pretexto de la guerra contra el narcoterrorismo oculta la intención de producir un cambio de régimen.
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Desde que el Complejo Militar Industrial de EEUU aumentó sus ganancias por la venta de armas a Bruselas, Trump está interesado en que la guerra de la OTAN contra Rusia se prolongue.
- Los analistas de Occidente formados en la tradición supremacista han abonado la ilusión de un Donald Trump dispuesto a quebrar los acuerdos bipartidistas básicos del sistema político de los Estados Unidos. Por Jorge Elbaum (Página 12)
El principio de toda construcción de un enemigo requiere su etiquetado negativo para lograr, de forma posterior, su deshumanización.
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La guerra iniciada por la OTAN en 2014—con la persecución a los ruso-hablantes, los bombardeos en el Donbás— tendrá como resultado una derrota catastrófica para EEUU y la UE.
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La declaración de guerra de Donald Trump se suma a la continuidad de la confrontación militar en Europa oriental.
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La tregua firmada en Doha supone un acuerdo endeble que muy probablemente Israel intente resquebrajar. (Página 12)