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¿Basura o basuras?

¿Qué significa "bajar el tono" para la derecha? ¿Callar frente a los innumerables escándalos y hechos de corrupción?

La derecha percibe con espanto que, más allá de lo que digan las encuestas sobre las internas de 2024, Carolina Cosse es un peligro para los intereses de continuidad de este gobierno. Es curioso, porque todas las encuestas dan a Yamandú Orsi ganando con la fusta bajo el brazo en las elecciones nacionales; pero antes de ese evento, los cuatro candidatos del Frente Amplio tendrán que medir preferencias con la marea frenteamplista; y esa es una historia con un final impredecible.

Tanto Carolina como Yamandú están siendo atacados; pero la verdad es que no presentan muchos flancos débiles.

Una encuesta de la consultora Cifra, publicada el 14 de diciembre, reveló que siete de cada diez residentes de Canelones aprueban la gestión realizada por Yamandú Orsi al frente de la Intendencia. Concretamente, el 69% la aprueba, el 19% la desaprueba, el 9% no se define y el 3% no opina.

Intentando hacerlo bajar de nivel y perder la compostura, el presidente lo increpó públicamente cual gallito de cuarta, tomándolo de sorpresa; pero no logrando su objetivo.

Si Luis quiere que bajemos el tono, no hay problema, lo haremos cuando él baje los niveles de corrupción de su gobierno.

Llama la atención la hipersensibilidad de la coalición gobernante cuando sus figuras más relevantes no ahorran insultos contra el Frente Amplio, los sindicatos, la prensa no domesticada y la Justicia. Por otra parte, tienen mala memoria; porque parece que olvidaron los quince años que pasaron atacando y calumniando a los gobiernos de Tabaré y el Pepe. Ellos, que nos tiraron con todo, ahora no aguantan nada.

¿Qué significa bajar el tono? ¿Callar frente a los innumerables escándalos y hechos de corrupción? ¿Tendremos que pedir a Graciela Bianchi, Sebastián Da Silva o Javier García que nos den un curso de cómo hablar con elegancia y sin agravios?

Álvaro Delgado ha dicho “El uruguayo está harto de la manija”. Se pasaron 15 años manijeando y ahora se quejan. Álvaro, el uruguayo está harto de tanta corrupción.

Como sea, el punto es que el temor a que Carolina sea la candidata del Frente Amplio les provoca pavor. Ahora, ¿qué hacer para evitar que llegue a ser la elegida? Tampoco ella muestra flancos fáciles para bombardear. Intentaron llevarla a juicio político por algunos informes no respondidos; pero la burrada fue tal que los ediles derechistas que lo intentaron no lograron el apoyo de las cúpulas para tal aventura; en primer lugar, porque sabían que el juicio político no prosperaría; y, en segundo lugar, porque le permitiría a la intendente capitalina lucirse durante su defensa.

Estos ediles enviaban todos los años centenares y centenares de pedidos de informes, muchos de ellos que no correspondían ser respondidos por la Intendencia de Montevideo, sino por otras reparticiones del Estado. Otros parecían redactados por niños y no por personas adultas.

Era común que cuatro o cinco ediles del mismo partido realizaran un pedido de informes, cada uno por su lado y sobre el mismo asunto, demostrando que carecían de la más mínima coordinación y seriedad. En varios casos solicitaron información que ya estaba en poder de la misma Junta Departamental, en otros, pidieron que se gestionaran pedidos de informes con los municipios, cuando ellos podían pedirlos en forma directa.

Han preguntado por cosas que están publicadas en la web y hasta por la grilla de TV Ciudad. Es más, ediles que integraban la comisión de concesiones pedían información que manejaba la misma comisión de concesiones.

Estos mismos ediles hicieron un escándalo porque los semáforos se pintaron de verde.

La basura

Ante la falta de argumentos para derrumbar a Carolina, los dirigentes derechistas han adoptado la estrategia de sacar fotos o videos de la basura depositada fuera de los contenedores. Si en lugar de perder el tiempo publicando fotos y videos llamaran por WhatsApp al número 092 250 260 que figura en cada recipiente, y si realmente les importara la gente y no la política barata, le solucionarían de inmediato el problema a la gente de esa zona, ya que el servicio gratuito de recogida de residuos lo solucionaría rápidamente.

El promedio de solicitudes a este número es de 1.000 llamadas por día, pero en la última semana se registraron 5.000.

Carolina informó a fines de diciembre que en el mismo mes de 2022 se recogieron 50.000 toneladas de residuos de los contenedores domiciliarios de Montevideo, mientras que en éste, la cantidad ascendía a más de 60.000 toneladas. La diferencia equivale a la recolección diaria de residuos de 2.000 contenedores adicionales en comparación con 2022.

Un edil del Partido Nacional denunció “crisis en gestión de residuos” y pidió cita “urgente” a autoridades de la Intendencia. Al margen de la exageración motivada por el combate político, me pregunto si tenemos una “crisis de gestión de residuos” o una crisis de educación ciudadana. La misma pregunta la hizo en la red X la vecina Rita Silvan, agregando: “En cualquier parte del mundo civilizado, las personas que hacen ese desparramo o dejan bolsas fuera del contenedor, pagan fuertes multas o pueden ir hasta presas por atentado a la salud pública”.

Suscribo cada letra. Ayer iba a sacar una bolsa con residuos; pero al ver que el contenedor estaba saturado, caminé una cuadra hasta el otro y ahí sí la dejé. Si ese otro hubiera estado lleno, habría regresado a mi domicilio con la bolsa y la hubiera depositado al día siguiente. ¿Es tan difícil?

La ciudad más limpia no es la que más se limpia, sino la que menos se ensucia.

Hasta septiembre vivía en Monterrey, México. La ciudad es muy limpia; sin embargo, de casualidad vemos un contenedor. Sencillamente, la gente deja la basura frente a su casa respetando los días y horarios habilitados para hacerlo.

Montevideo es una ciudad limpia; pero hay dos factores que producen este fenómeno de residuos fuera de los contenedores: los hurgadores (que se han multiplicado con este gobierno) y vecinos que se pueden subdividir en dos categorías: los que dejan basura fuera del recipiente porque son sucios y los que lo hacen con plena conciencia como una forma de militancia.

Que se ofenda el que quiera; pero mantener una ciudad ordenada implica responsabilidad ciudadana. De nada servirá que la Intendencia multiplique la cantidad de contenedores, camiones recolectores y personal, si la gente no aporta lo mínimo indispensable de su parte.

Todos en este país sabemos lo que es correcto y lo que no. Ya es hora de aplicar sanciones fuertes a quienes no han aprendido a convivir en una comunidad.

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