No obstante, cuando el periodista Joaquín Morales Solá, conductor del citado programa, le pregunta qué significa gobernar de esa forma, jugada a la austeridad, llegó la primera referencia: eso significa "vivir de manera normal, ser como Angela Merkel", quien fuera canciller de Alemania desde 2005 hasta 2021, o como el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou.
Merkel, dijo Bullrich, "no se quedaba encerrada en una cúpula que no sabe lo que pasa en la realidad de todos los días". Así que si llega a ganar en las elecciones presidenciales de octubre de este año, ella vivirá en su casa y no en la histórica residencia de Olivos.
Y para ampliar su relato, recordó que a la mañana siguiente de las elecciones fue a tomar un refresco y a poco de ingresar al bar todo el ambiente se movilizó: fue "una revolución", dijo .
Eso, agregó, no pasa en Uruguay: "Lo hablaba con Luis Lacalle Pou, y él me decía: 'Yo voy a comer a un restaurant y en Uruguay la gente es muy respetuosa, te deja. Acá (en Argentina) viene la gente, te saca fotos. Yo voy a comer a un restaurant, me voy al puerto, camino, me aparezco en un pueblo, me voy al boliche del pueblo'" (fin de la cita a Lacalle Pou). Entonces, siguió la candidata, "Yo quiero caminar siempre por la calle tranquila".
Y un recuerdo para Sanguinetti
Morales Solá no se olvidó de una de las preguntas más cantadas: ¿qué papel cumplirá el expresidente Mauricio Macri en el caso de que Bullrich llegue al gobierno?
La respuesta estuvo dentro de lo previsible. Es cierto, los expresidentes no tienen "un papel de un cargo" en los gobiernos siguientes, pero son figuras a las que consultar para tomar cierto tipo de decisiones.
Y aquí llegó un "recuerdo" para un expresidente pero de Uruguay: el doctor Julio María Sanguinetti: "Muchas veces a los presidentes les gusta tener un expresidente con quién hablar. Eso me lo dijo Sanguinetti: ‘A mí me hubiera encantado tener un expresidente con quién hablar’".
Este recorte de la entrevista es, sin duda, parcial y hasta se podría calificar de superficial: un breve rejunte de anécdotas banales. Sin embargo, para los analistas más críticos de estas afinidades entre las derechas regionales, estas referencias a dos líderes políticos uruguayos conectan con temas más profundos (y preocupantes) que el elogio a "la tranquilidad oriental" que puede tener un gobernante para ir a tomar algo a un boliche.