“Lejos de despejar las dudas, este episodio las profundiza. La transparencia se demuestra con información completa y explicaciones claras, no con gestos simbólicos. En todo caso esta donación deja en evidencia que no hay explicaciones posibles”, escribió en X el legislador colorado.
En una línea similar se expresó María Eugenia Roselló, también diputada por dicho partido. “La camioneta cambia de dueño, pero las preguntas siguen siendo las mismas”, compartió en X y ahondó en que los uruguayos “no reclaman una donación”, sino “una explicación”.
Por su parte, el diputado del Partido Nacional Pedro Jisdonian opinó que el obsequio a la ANEP “no es un acto de generosidad”, sino que es la “confesión de culpa más grande que hay” y un “manotazo de ahogado político”. “Quieren tapar una falta ética con caridad de apuro. Típico del Frente Amplio”, apuntó el nacionalista.
Oficialismo lo ve con buenos ojos
Desde el oficialismo, en tanto, el primero en expresarse fue el senador Daniel Caggiani, quien en primer lugar afirmó que la adquisición de la camioneta fue una medida “pensada para ahorrar costos al Estado” y no a modo de “beneficio personal”. Según el dirigente del Movimiento de Participación Popular, el haberle dado la camioneta a la ANEP “pone fin a las suspicacias”.
“El destino del vehículo será el traslado de niños en el interior del país. Es por aquí”, aseveró Caggiani.
En la misma línea se manifestó la senadora Bettiana Díaz: "Gobernar también implica tomar decisiones cuando una situación genera tanto debate público. Los bienes son mucho menos importantes que la confianza de la ciudadanía y el compromiso con la educación pública. Buena decisión Yamandú.