La violencia psicológica: el arma más frecuente
En cuanto a los tipos de violencias reportadas, la psicológica fue la más frecuente (80,5 % ), manifestada en abusos verbales de género, intimidación y constantes cuestionamientos a su credibilidad o competencia. A esta le sigue la violencia sexual (28,9 %), la violencia económica (6,3 %) y la violencia física (3,1 %). "Los ataques con frecuencia cuestionan la competencia de las mujeres, las acusan de beneficiarse injustamente de las leyes de cuotas o las atacan por promover los derechos de las mujeres. Si bien las amenazas explícitas son menos comunes, su presencia pone de manifiesto el potencial de escalada y daños graves que puede generar este tipo de violencia", alerta el estudio.
El informe también destaca que la exposición al riesgo aumenta proporcionalmente con la visibilidad: las candidatas al Senado (87%) y aquellas que ocupan cargos de liderazgo en sus partidos (93,1%) son los blancos predilectos.
Pero eso no es todo. Existe un castigo explícito para aquellas mujeres que levantan la bandera de la igualdad: las candidatas que promovieron activamente los derechos de las mujeres estuvieron más expuestas a la violencia (82,3%). Esto refleja un "clima reciente de reacción política contra las agendas feministas", dice el informe.
El enemigo en casa y en la pantalla
Otro de los datos más llamaticos es que la violencia no solo viene de los partidos oponentes, sino que el 50% de las electas reportó haber sufrido violencia dentro de sus propios partidos políticos. Se manifiesta de formas sutiles pero letales: exclusión de reuniones clave, ocultamiento de información y menoscabo por parte de colegas, mayoritariamente varones.
Por otro lado, el ámbito digital aparece como un campo de batalla tóxico. El 63,3% de las encuestadas vivió violencia en línea, donde las redes sociales funcionan como escenarios para cuestionar su competencia o acusarlas de beneficiarse injustamente de la ley de cuotas.
Los medios de comunicación también resultar ser un espacio hostil: el 49,5 % de las mujeres encuestadas declaró haber sufrido episodios de violencia en actividades con los medios de comunicación. Para las autoras del informe, "dicha violencia no solo afecta a las mujeres a un nivel personal y psicológico, sino que también socava su credibilidad política, refuerza los estereotipos de género, y actúa como un factor disuasivo para otras mujeres, al advertirles sobre los costos de la participación política".
A pesar de la magnitud del problema, la respuesta institucional sigue siendo tibia. Solo el 11,5% de las mujeres presentó una denuncia formal. La mayoría argumentó que no consideraba que el episodio "ameritara" una denuncia, lo que evidencia una preocupante naturalización del maltrato en la arena política.
Recomendaciones
El informe es claro en sus recomendaciones: necesitamos "alinear el marco jurídico nacional con los estándares internacionales" y que los partidos políticos asuman una "responsabilidad compartida" en la prevención. También plantea "promover prácticas periodísticas con perspectiva de género para prevenir la reproducción de la violencia contra las mujeres en la política" y "establecer mecanismos de monitoreo y vigilancia de la violencia contra las mujeres en la política durante los procesos electorales".
Los resultados de la investigación se presentaron este miércoles en la Embajada Británica en Montevideo.