Una campaña contradictoria
En la segunda vuelta, el diseño de campaña expuso más contradicciones. Mientras Delgado promovía un mensaje de apertura y unidad, acciones como el despido de un funcionario de la Secretaría de Inteligencia por apoyar públicamente a Yamandú Orsi o las divisiones internas en el Partido Colorado, con la polémica sobre Zaida González, transmitieron señales opuestas. Estos eventos generaron dudas sobre la coherencia del mensaje de la coalición y su capacidad para liderar un gobierno verdaderamente inclusivo.
Por otro lado, la insistencia de la coalición en minimizar la victoria parlamentaria del Frente Amplio, que obtuvo mayoría absoluta en el Senado el 27 de octubre, pudo haber sido percibida como un intento de distorsionar la realidad electoral. Este discurso no logró convencer sobre la capacidad de gobernabilidad.
La derrota de la coalición, entonces, puede explicarse por una suma de factores: decisiones estratégicas desacertadas, el peso de los escándalos de corrupción y la falta de coherencia en el discurso político. Estos elementos fueron determinantes en un escenario en el que la confianza del electorado fue un bien cada vez más escaso para los coalicionistas.