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Uruguay es un colador: seis aviones Super Tucano para controlar el espacio aéreo

Uruguay se ha convertido en una ruta clave del narcotráfico sin que el gobierno haya podido atacar con seriedad el problema. ¿Podrán los aviones?

El Gobierno de Uruguay anunció la compra de seis aviones de guerra a Brasil, por 100 millones de dólares que se pagarán en un plazo de 10 a 15 años. La adquisición busca renovar la flota de la Fuerza Aérea Uruguaya, según lo expresaron autoridades del Ministerio de Defensa Nacional.

Las aeronaves de guerra son las A-29 Súper Tucano, fabricadas por la empresa brasileña Embraer. Según el sitio web de Embraer, este modelo de avión de combate es "preciso, confiable y rentable". "Es líder mundial en su categoría con más más de 260 aviones pedidos y más de 500.000 horas de vuelo voladas, de los cuales aproximadamente 60.000 han estado en operaciones activas", agrega la empresa. En el mundo militar, este tipo de aviones es ampliamente reconocido y son modelos que se encuentran asistiendo a distintas fuerzas aéreas del mundo.

Luego de que el ministro de Defensa Nacional concurriera al parlamento, Casteindebat afirmó que esto significará un antes y un después en la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU), en una política de tratar de blindar lo más posible la frontera uruguaya", que luego "va a ir acompañado de un paquete tecnológico", explicó. Mientras el Gobierno y la empresa brasileña definen los últimos detalles de la compra de los seis Super Tucano, técnicos de la compañía brasileña llegaron a Uruguay este fin de semana, para mantener intercambios con personal de la FAU.

La lucha contra el narcotráfico y la incompetencia del gobierno

Parte de los objetivos de la compra de estas aeronaves, es dotar a Uruguay de una flota aérea con capacidad de volar el territorio nacional en pocos minutos y cumplir de esta manera con objetivos de la Defensa Nacional y también para plegarse en una operativa de seguridad interior. Nadie puede desconocer que las aeronaves fueron compradas para intentar disuadir la invasión del espacio aéreo uruguayo con vuelos ilegales, especialmente los que se utilizan como parte de las rutas narcos que operan en el sur del continente. La compleja logística para la comercialización ilegal de drogas, especialmente la cocaína, utiliza diversos medios de transporte como ser el transporte carretero, marítimo y aéreo. En Uruguay hay sobradas pruebas de que se combinan los engranajes de las tres dimensiones del transporte ilegal de estupefacientes.

La necesidad de proteger el espacio aéreo uruguayo, es decir el territorio nacional y su soberanía, es un aspecto incuestionable. La discusión política, técnica y doctrinaria desde el punto de vista de la Defensa Nacional, es si sólo se resuelve con equipamiento, por un lado, o si se requiere de otra impronta político para resolver los graves problemas del Uruguay en dicha materia. Es pertinente a su vez, discutir si las aeronaves adquiridas son finalmente las que se ajustan a las necesidades del país.

En los últimos cinco años, Uruguay ha hecho agua en materia de combate al narcotráfico con retrasos importantes en materia de equipamiento. Los escáneres del puerto de Montevideo estuvieron sin funcionar durante meses y con su capacidad menguada para la realización de controles. El sistema de radares aéreos fundamentalmente los primarios, es decir los militares, presentaron diferentes dificultades o tuvieron que estar asistiendo la logística general de radares secundarios, aunque ese no es su cometido principal ni técnico. La falta de previsión del actual gobierno y la incapacidad para resolver urgencias quedo ampliamente demostrada en esta temática.

Puede agregarse, como parte de estas dificultades, la compra trancada de las lanchas patrulleros OPV, que también tendrán la tarea de custodiar las aguas nacionales con el objetivo de disuadir y evitar el tráfico de drogas en nuestro mar.

Cabe recordar que el actual gobierno viene de muy malas experiencias en cuanto a compras de aeronaves se refiere. La adquisición de los dos aviones Hércules para la Fuerza Aérea uruguaya fue anunciada por el gobierno de la coalición como una modernización de las fuerzas armadas.

Con bombos y platillos se sobredimensionaron las capacidades de las vetustas aeronaves, que hasta el momento no han podido cumplir con las expectativas. No pudieron actuar en ninguno de los incendios forestales, no han repostado a ninguna aeronave en vuelo porque sencillamente no hay aviones en la flota uruguaya con la capacidad de ser abastecidas en el aire, ni pudieron estar operativas ininterrumpidamente porque han presentado graves problemas mecánicos. Fue una farsa y lo más grave, un gasto millonario del ministro Javier García que no se ha podido reembolsar en beneficio del país.

Para que la compra de los nuevos aviones no caiga en saco roto, requiere de una visión integral de la Defensa Nacional y la Seguridad Pública, donde funcione aceitadamente todo el sistema defensivo del Uruguay y logre coordinar con la Policía Nacional, algo que debería ser de perogrullo pero que no siempre sucede. El equipamiento es necesario para el desarrollo de una estrategia contra el narcotráfico, de las importantes que apuntan a lo marco, pero igual de necesario o incluso mayor, es discutir la doctrina y la estrategia en sí misma. De lo contrario el fracaso está asegurado.

Características de los aviones A-29 Súper Tucano

Se trata de un avión de ataque ligero y entrenamiento avanzado que fue diseñado y construido por la empresa brasileña Embraer.

El Súper Tucano está diseñado principalmente para misiones de ataque ligero, apoyo aéreo cercano, vigilancia, interdicción aérea y entrenamiento avanzado de pilotos. La aeronave es conocida por su capacidad para operar en condiciones difíciles y en pistas de aterrizaje cortas y no preparadas, por lo que en escenario de conflicto y combate, demuestra flexibilidad.

Desde el punto de vista técnico cuenta con un motor turbohélice Pratt & Whitney Canadá PT6A-68C. Desarrolla una velocidad máxima aproximada 590 km/h y tiene la posibilidad de alcanzar hasta 4,820 km con tanques de combustible externos.

Como parte del equipamiento, puede llevar una variedad de armas, incluyendo ametralladoras, cohetes, bombas guiadas y no guiadas, y misiles aire-aire.

En cuanto a la aviónica y sistemas de misión cuenta con un sistema avanzado de aviónica, incluyendo pantallas multifuncionales, sistemas de navegación y comunicaciones con capacidad de enlace de datos. Tiene la capacidad de ser configurado con sistemas de reconocimiento y vigilancia, incluyendo sensores electro-ópticos e infrarrojos.

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