ver más

Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de {}. Si ya formas parte de la comunidad, .

{# Opciones de Suscripción #} {# DESCOMENTAR AL IMPLEMENTAR: #} {# {% for n, m in this.getPaywallPlans('thinkindot', 'plans') %} {% if (m.tab == "all" or m.tab == "mensual") %} #}

{{m.shortDescription}}

{{m.title}} {{m.price}} mensual
{# {% endif %} {% endfor %} #} {# estos links no sé como se llenarian #}

Programa de Vivienda Sindical: «El colectivo puede más que la suma de individuos»

Las 24 familias integrantes de la Cooperativa Covinos de la Curva de Maroñas recibieron las llaves de su vivienda propia en el marco del Programa de Vivienda Sindical (PVS). Desde 2011 a la fecha, más de 700 familias ya están viviendo en casas promovidas por el PVS y hay 4.000 familias con préstamos otorgados para la construcción que se inaugurarán en los próximos dos años.

Por Alfredo Percovich

Graciela tiene hijos y nietos que viven en Uruguay y en España. La nieta más chiquita ya tiene nueve meses, es la recién llegada a la familia y «crece rápido» porque ahora la vida «pasa más rápido que antes». Graciela habla entre recuerdos como para que nada se pierda en el camino de su vida. Sigilosamente busca aquellos momentos afables y hasta felices, repletos de sonrisas atesoradas en un tiempo actual de urgencias y obstinados descuidos de la memoria. Cuando ella mira el trayecto recorrido también se acuerda de los que ya no están, los que fueron quedando por el camino en estos nueve años, «porque en las cooperativas siempre hay gente que por distintos motivos se va y deja su lugar y entonces viene otra y así se va formando hasta que llegamos hasta acá». El «hasta acá» de Graciela Telechea es haber recibido las llaves de su vivienda propia en la cooperativa Covinos del Programa de Vivienda Sindical (PVS) del Pit-Cnt, en la Curva de Maroñas. A ella fue su hijo quien la convenció de integrarse a la cooperativa, unos cuantos inviernos atrás. En el año 2011, Gonzalo Rodríguez, que trabajaba en Tienda Inglesa le habló sin muchas vueltas. «Mamá, me anoté en una cooperativa de vivienda para nosotros, recién nos estamos organizando, pero estoy seguro de que algún día vas a poder tener tu casa propia». Ahora van a vivir los dos en su lugar en el mundo, en la cooperativa Covinos de la Curva de Maroñas.

En la ceremonia de entrega de llaves realizada el pasado fin de semana, estuvieron presentes las 24 familias de la cooperativa creada en 2011 por trabajadores y trabajadoras de Tienda Inglesa. Las primeras reuniones fueron en un galpón que la empresa tenía en la calle Bolivia y que se los prestaba para que soñaran la cooperativa. Y lo hicieron con tantas ilusiones como las que ahora tienen por mudarse a su vivienda propia.

Las familias recibieron las llaves de sus viviendas de manos del secretario general del Pit-Cnt, Marcelo Abdala, y de la ministra de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Irene Moreira.

Por parte de las familias, hubo lágrimas y risas y abrazos y aplausos. Y mucha felicidad compartida.

Según lo estimado, a fines de agosto posiblemente quedarán habilitados los servicios de luz y agua potable y a mediados de setiembre ya se podrían mudar las familias.

Las viviendas se dividen en ocho módulos de tres plantas cada uno. Se trata de edificios bajos con apartamentos de 2, 3 y 4 dormitorios construidos con hormigón armado con encofrados modulares metálicos, que cuentan con aislación térmica exterior. Se trata de un nuevo sistema de construcción que permite un menor tiempo de obra que el empleado en el modelo tradicional.

 

El largo camino

El proceso desde que se formó la cooperativa hasta el presente, con llaves en mano, tuvo que atravesar claroscuros de burocracia, ansiedad, desencuentros, partidas dolorosas, mucha solidaridad y esperanza. Primero el terreno, luego el préstamo y por fin la construcción. En el camino, el aprendizaje que deja cimientos para el futuro. Los hijos y las hijas fueron testigos directos y también protagonistas de un hecho colectivo, humano, cooperativo y solidario, que les marcará sus vidas.

A la hora de la construcción, Graciela armó vigas. Iba con un grupo de mujeres y hombres que concurrían a un taller en el barrio Peñarol donde les enseñaron a fabricar las vigas que luego se utilizaron en las viviendas. El día que se comenzaron a colocar las vigas se le hizo un nudo en el alma. «Fue muy emocionante», recuerda. Después pasaron muchas cosas, como suele pasar. Y hubo que confiar y redoblar la esperanza. Y hasta tuvieron que hacer algunas modificaciones y eso detuvo la obra unos ocho meses. Mientras tanto, ella y el resto de las familias de la cooperativa Covinos continuaron pagando alquileres para vivir. «Cuando ves que tu casa propia empieza a ser realidad, te duele más cada peso que pagas en un alquiler porque esa es plata tirada». Graciela está tramitando su jubilación como trabajadora doméstica y no le sobra nada «como para andar tirando por tirar».

Más allá de estar viviendo un momento de enorme felicidad familiar y colectiva, a Graciela le preocupa la gente que aún espera poder concretar su vivienda propia, las otras cooperativas que esperan por terrenos o préstamos, piensa en quienes hoy pueden estar sintiéndose agotados de pelear contra la burocracia del Estado. «Yo les diría que la luchen, que la peleen, porque la única manera que tiene el pobre, el obrero, de poder llegar a la vivienda propia, es a través de los sindicatos».

 

Crece desde el pie

El día de la entrega de llaves, Mauricio Carballo habló en nombre de los y las cooperativistas, agradeció y dijo que todo el mundo se merece poder acceder a su vivienda. Para él también era un momento importante para acordarse de quienes ahora están viviendo la incertidumbre por la que ellos ya pasaron, de no saber qué pasa con el préstamo y por qué las respuestas en el Estado son tan lentas y confusas. De eso habló Mauricio en el acto protocolar.

Ya con la llave de su vivienda, Mauricio abrazó a su esposa y a sus hijos y prometieron un gran asado familiar para esa noche y todas las noches posibles de sus vidas. Ese mismo día, fueron a su casa, vieron lo linda que les quedó y mientras los grandes contenían la emoción, los más chicos, Lautaro, Dante y Paulina, comenzaron a proponer colores para pintar su cuarto. Saben que les va a quedar soñado.

 

Cooperativas del Programa de Vivienda Sindical

Período julio 2011 a diciembre 2019 (Instituto CET-PVS)

▪ 15 obras terminadas.

▪ 63 cooperativas en obra.

▪ 14 obras a cerrar en 2020.

▪ 51 proyectos ejecutivos aprobados.

▪ 40 anteproyectos aprobados.

▪ 47 factibilidades de terrenos aprobados.

▪ 26 certificado de regularidad.

Total: 222 cooperativas (CET-PVS)

 

Marcelo Abdala: «Valió la pena»

Para el secretario general del Pit-Cnt, Marcelo Abdala, la jornada que se vivió el pasado sábado 15 de agosto no fue un acto protocolar más. «Estoy muy emocionado y feliz porque se concreta la entrega de una cooperativa de las pertenecientes al Programa de Vivienda Sindical (PVS), que, con métodos constructivos nuevos, 24 familias pueden acceder a la vivienda de calidad. Es uno de los primeros proyectos que se concretan en Montevideo, aunque hay otros que están en camino. Claro que la alegría es fundamentalmente de la gente, de las trabajadoras y los trabajadores que en el marco del PVS pueden acceder a su vivienda. Se demuestra una vez más que esta idea puede ser otra vertiente -no la única, por supuesto- que contribuya a resolver los problemas de vivienda de los sectores populares. Desde el origen concebimos que este proyecto estaba dirigido a la clase trabajadora, para quienes tienen capacidad de pago, pero no de ahorro; para ello, nos imaginamos que la cuota debía ser por debajo del costo de un alquiler. Las cuotas de repago de la inversión, que en este caso hace la Agencia Nacional de Vivienda, necesariamente tenían que tener esa característica, y con eso sumado a nuevas técnicas industriales en la construcción que reducen el costo del metro cuadrado, con la ayuda mutua, con la solidaridad, se puede pensar en resolver el problema de la vivienda. Hablamos entonces de convivencia de los trabajadores, acción colectiva, participación, militancia, toda una serie de conceptos que hacen a una vida mejor».

Abdala recordó que «la inversión para todas estas viviendas que se están concretando surge de las administraciones anteriores». Y que la lentitud de los procesos burocráticos existió siempre. «El PVS debe hacer un balance de su experiencia hasta ahora y relanzarse con nuevos bríos. El punto es que, en la práctica, las nuevas autoridades han estado de acuerdo en potenciar este proyecto, esta modalidad, como una más de varias. En ese sentido, nosotros hemos planteado que estamos y estaremos sumamente vigilantes a que efectivamente en el presupuesto nacional se destinen los fondos necesarios para ayudar a resolver este problema, si no queda todo como una entelequia porque evidentemente tiene que haber una financiación adecuada y ejecutada, no solamente como financiación potencial, sino como concreción».

En relación a posibles «prejuicios» o «desconfianza» en relación al rol de la ministra de Vivienda, Irene Moreira -notoria integrante de Cabildo Abierto- en el espacio de entrega de llaves de las cooperativas del Programa de Vivienda Sindical, Abdala dijo que el movimiento sindical tiene una larga práctica de trabajar en función de sus ideas, su proyecto y su programa, «con todo aquel que quiera poner el hombro para resolver los problemas. Es decir, yo no me voy a esconder, son notorias las divergencias generales que ha habido, por ejemplo, en el plano de nuestra lucha contra la impunidad, por verdad y justicia con la organización política a la que pertenece la ministra. Y esas diferencias existen y se mantienen. El problema es que si hay un punto en común a la hora de defender la vivienda de la gente, y en ese punto en común se puede trabajar en esa perspectiva, no va a ser el movimiento sindical el que ponga obstáculos para eso. Nosotros somos y vamos a seguir siendo lo que somos: una organización sindical, clasista, de masas, democrática, que tiene su programa, que tiene su planteo, que tiene su configuración y no escondemos nuestras opiniones. Lo que sí se convierte en una señal en este caso es que desde lo diferente, desde lo diverso, en vez de promover un clima de odio y de violencia, se pueden promover procesos de trabajo en común en aquellos aspectos que sea posible. Por tanto, creo que en ese sentido, con este tipo de acciones se está dando una señal democrática importante a la sociedad toda».

 

La alegría va por barrios

El secretario general del Pit-Cnt dijo a Caras y Caretas que más allá de los contratiempos, sinsabores e incluso ataques del pasado al PVS, valió la pena el camino. «Es conmovedor ver festejar a las familias cuando acceden a la llave de la que va a ser su vivienda y uno ve el abrazo de la familia, la sonrisa de los chiquilines y bueno, solamente con eso, vale la pena haber resistido cualquier tipo de ataque e injuria que se le ha hecho al Programa de Vivienda Sindical. La felicidad de la gente vale toda la militancia que uno desarrolla».

Consultado sobre la decisión de la Justicia que absolvió al Pit-Cnt en la causa iniciada sobre el PVS, Abdala dijo que “el Poder Judicial confirmó lo que nosotros sosteníamos: que ni el Pit-Cnt ni ninguno de sus integrantes toca un solo peso de los recursos que van destinados al PVS porque el dinero no pasa por aquí, va derecho a las cooperativas. El programa sigue concretando realidades, hubo muchas, habrá muchas más viviendas y cada una de ellas agrega un desmentido contundente a toda esa campaña que se desarrolló. Pero más allá del daño que se hizo, creo que uno de los perjuicios ocasionados fue que todo este proyecto pudo haberse enlentecido por esos factores externos que intentaron bombardear la idea».

Más Leídas

Seguí Leyendo