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Qué le dice el FMI a Uruguay

El organismo valoró positivamente el marco monetario implementado por el BCU y consideró que la política de tasas de interés ha ganado credibilidad.

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a poner el foco sobre la política monetaria uruguaya y dejó una serie de recomendaciones dirigidas al Banco Central del Uruguay (BCU) que, aunque técnicas en apariencia, reflejan debates estratégicos de fondo sobre inflación, dólar, tasas de interés y estabilidad financiera.

El organismo valoró positivamente el marco monetario implementado por el BCU y consideró que la política de tasas de interés ha ganado credibilidad en los últimos años, contribuyendo a que la inflación converja hacia el rango meta. Sin embargo, también planteó que Uruguay debe profundizar cambios para fortalecer la efectividad de su política monetaria y reducir vulnerabilidades estructurales de la economía.

Uno de los principales planteos del FMI es la necesidad de implementar subastas semanales de liquidez. Detrás de ese concepto técnico existe un objetivo central: mejorar la transmisión de la política monetaria hacia el sistema financiero y, finalmente, hacia la economía real.

En la práctica, un banco central controla la economía principalmente a través de la tasa de interés de referencia. Pero para que esa tasa efectivamente impacte sobre créditos, depósitos, consumo e inversión, necesita que el sistema financiero opere alineado con esa señal. Las subastas de liquidez funcionan justamente como una herramienta para administrar el dinero disponible en el mercado financiero y ordenar las tasas de corto plazo.

El FMI entiende que una mayor frecuencia y previsibilidad en estas operaciones permitiría fortalecer el canal monetario y hacer más eficiente la política antiinflacionaria del BCU. Es decir, no se trata solamente de fijar una tasa, sino de lograr que esa señal llegue efectivamente al resto de la economía.

Otro punto central de las recomendaciones refiere al manejo del tipo de cambio. El organismo planteó que el dólar debe continuar funcionando como “amortiguador” frente a shocks externos y que las intervenciones cambiarias del BCU deberían limitarse únicamente a episodios de desorden o volatilidad extrema.

Este planteo responde a una lógica ampliamente utilizada por organismos internacionales y bancos centrales modernos: permitir que el tipo de cambio flote ayuda a absorber impactos internacionales sin consumir reservas de manera permanente. Cuando el dólar sube o baja libremente, parte de los ajustes externos se procesan automáticamente vía precios relativos.

Este debate tiene particular sensibilidad en Uruguay. Un dólar bajo suele afectar la competitividad exportadora y al turismo, mientras que una suba brusca impacta sobre inflación, salarios y costos internos. El BCU históricamente ha intervenido en distintas ocasiones para moderar movimientos abruptos del mercado cambiario.

El FMI propone que esas intervenciones sean excepcionales y no utilizadas como mecanismo permanente de administración del tipo de cambio. En otras palabras, el organismo busca reforzar un esquema de flotación cambiaria más “pura”, donde el mercado tenga un rol predominante en la determinación del valor del dólar.

Quizás una de las recomendaciones más estratégicas sea la vinculada a la desdolarización de la economía uruguaya. Uruguay mantiene históricamente una fuerte dependencia del dólar, tanto en depósitos bancarios como en ahorro, créditos y formación de precios. Ese fenómeno genera importantes limitaciones para la política monetaria.

Cuando una economía está altamente dolarizada, el banco central pierde parte de su capacidad de influir sobre decisiones de ahorro, crédito y consumo, porque gran parte de los agentes económicos piensa, ahorra y se financia en una moneda que el propio país no controla.

Por eso el FMI plantea acelerar estrategias para fortalecer el mercado en pesos uruguayos, profundizar los mercados de capitales en moneda nacional y aumentar la competencia en depósitos locales. El objetivo es que hogares, empresas e inversores utilicen más la moneda local y dependan menos del dólar.

La desdolarización no es solamente un objetivo financiero. También implica fortalecer soberanía monetaria y reducir vulnerabilidades externas. Países con alta dolarización suelen ser más sensibles a shocks internacionales, movimientos del dólar y cambios en tasas de interés de Estados Unidos.

El informe también menciona la importancia de seguir fortaleciendo la independencia del Banco Central. Este es otro concepto clave de la macroeconomía moderna. La idea detrás de la independencia de los bancos centrales es evitar que las decisiones monetarias queden excesivamente condicionadas por necesidades políticas de corto plazo.

En términos generales, el FMI entiende que bancos centrales más independientes tienen mayor capacidad para controlar inflación y sostener credibilidad. En el caso uruguayo, el organismo considera que hubo avances importantes, aunque plantea continuar alineando la institucionalidad del BCU con estándares internacionales y regionales.

Las recomendaciones llegan en un contexto global particularmente complejo. Las tasas de interés internacionales continúan elevadas, la Reserva Federal estadounidense mantiene una postura cautelosa, persisten tensiones geopolíticas y el fortalecimiento global del dólar genera presión sobre economías emergentes.

Para Uruguay, esto implica desafíos relevantes. Mantener inflación controlada sin afectar demasiado el crecimiento, preservar competitividad sin desanclar expectativas y reducir vulnerabilidades financieras en un mundo más volátil exige una gestión monetaria cada vez más sofisticada.

En ese marco, el FMI parece enviar un mensaje claro: Uruguay logró avances importantes en estabilidad macroeconómica y credibilidad monetaria, pero necesita profundizar reformas para consolidar un esquema más moderno, eficiente y menos dependiente del dólar.

El debate de fondo no es únicamente técnico. Refiere al modelo de estabilidad que Uruguay quiere construir hacia adelante: cuánto intervenir en el mercado cambiario, cómo fortalecer el peso uruguayo, qué margen debe tener el Banco Central y cómo equilibrar inflación, crecimiento y competitividad en una economía pequeña y abierta al mundo.