Como hemos visto, cada 2 años, EEUU vota por la renovación del 100% de los diputados y 1/3 de los senadores, estos con un mandato de 6 años. Cada Estado tiene dos senadores y nunca vence el mandato de uno en la misma elección que el otro. Pero esta vez, en un hecho inédito, un estado debería haber elegido dos senadores: el estado de Georgia. Y aún no lo ha hecho. Con un Senado 19 a 19 (una banca sin definir), lo que pasa en Georgia es demasiado importante: decidirá quién controla el Senado. ¿Por qué esta vez en Georgia hubo dos vacantes en la misma elección?
Ocurre que uno de los senadores culminaba su mandato. El otro, Jack Hill, murió el 6 de abril. De acuerdo a la constitución del estado, cuando queda vacante por muerte un sitio senatorial, se cubre, por designación del Gobernador, hasta las siguientes elecciones. Pero, además, la constitución estatal establece que habrá segunda vuelta si en la primera el ganador no obtiene más del 50%. Esto hace que una vez más ocurra algo histórico: con 47 senadores de cada partido, uno por definir, la mayoría del Senado se decidirá en una elección especial el 5 de enero.
Es decir que exactamente 15 días antes de asumir, Biden sabrá si tiene mayoría parlamentaria en ambas cámaras. No es poca cosa en el clima de confrontación que deja como legado el presidente Trump, que por cierto aún no ha aceptado el resultado electoral. Sigue tuiteando que hubo fraude y que no se va.
Veamos el panorama que se abre en Estados Unidos, más aún cuando se sepa si Biden tendrá o no mayoría de ambas cámaras. De todos modos debemos tener en cuenta que Trump no representa la base social histórica del Partido Republicano. Esto para las perspectivas de este resultado dentro de EEUU tiene sus pros y sus contras. Los líderes y legisladores republicanos no tienen ese estilo que apuesta siempre a la confrontación y el enfrentamiento. Eso es bueno para el presidente electo. Tampoco representan el electorado de Trump. Este, en cinco años (uno de campaña y cuatro de gobierno), cambió la base electoral de su partido. El primero de EEUU. Eso es malo para Biden.
También tendrá sus consecuencias en nuestro terruño. Este gobierno apostó todos los boletos a EEUU, desconociendo que no existe más el mundo bipolar. Durante la Guerra Fría el coloso generaba el 51% del PIB del mundo. Mayor que el de todos los demás países juntos. Hoy es apenas 1/3 con tendencia de crecimiento a la baja. Pero, además, el gobierno de Lacalle apostó concretamente a Trump, tomando partido en la disputa interna. Al único canciller (secretario de Estado) que visitó en el mundo fue a Pompeo en EEUU.
Tal fue la obsecuencia, que por Uruguay, ante la protesta de la región, de varios socios multicolores y del propio Partido Demócrata ganador, Trump controlará, a través de su presidente el BID, órgano clave en la recuperación pospandemia de nuestras economías. La política exterior debe ser independiente idológicamente. Sobre todo en un país pequeño, como el nuestro. En suma: sensación de alivio en EEUU y de preocupación en nuestro gobierno. En todo caso, no deben esperarse grandes cambios en la política hacia la región.