Es decir, la primera medida del gobierno fue hacer lo que se comprometió a no hacer y que criticaba cuando lo hacía su adversario. ¿Quién les puede creer? “El ajuste lo tiene que hacer el propio gobierno”, dijo entonces Arbeleche. Pero ha protagonizado un episodio, tras Bustillo, que es el uno, como el carro de El Chaná, en gastos superfluos. Para coordinar el ahorro del Estado, almorzaron juntos canciller y la ministra. Sencillo; milanesas, pero con adorno floral y chef: 800 dólares.
Saltó la liebre, Lacalle (h) dio la orden de que lo pagara el ministro de su bolsillo. Saltó el affaire de las engrapadoras a 400 dólares cada una. Y no habían apagado el incendio cuando, también en cancillería, salta un nuevo lío: partidas para recibir publicaciones del exterior. No sea cosa que el ministro deba recurrir a internet. ¡Por favor!
En medio de eso, las exoneraciones a la empresa de Lito Alfie. Se supo y hubo que dejarlas también sin efecto. Tengo una duda: ¿No es peor la enmienda que el soneto? Porque si cuando se sabe, se “recula en chancletas”, como dicen en campaña, se está admitiendo que estaba mal, pero si no se hubiera sabido, pasaba.
Por eso, a veces, uno se pregunta si que se sepan todas estas cosas desprestigia por igual a justos y pecadores. Pero hay que denunciar, si no, no se corrige el rumbo. No se trata de que con los 800 dólares en milanesas vayamos a solucionar los problemas del país (aunque el responsable de una olla popular señaló a El Observador que “requiere entre 4.000 y 5.000 pesos para mantenerla al día”). El tema es la señal que se le manda a la gente. El gobierno es el que tiene carta libre para el gasto. En el ministerio le llaman “diplomacia de cóctel.”
Escribo estos 33 años de que muriera el Viejo. Así se proyectó. Denunciando la corrupción del gobierno en los años 68 al 72. Cada interpelación caía el gabinete entero. Recuerdo una interpelación en que le interrumpió la senadora Roballo, aún del Partido Colorado en el gobierno. Le agradeció como batllista sus denuncias contra un gobierno de su partido porque “fortalecían las instituciones”. Wilson tenía material para una hora más. Prefirió culminar con la interrupción de la doctora.
¿Será por esto que persiguen al fiscal de gobierno? Es todo tan raro: lo sumarían como fiscal por su gestión como secretario de la presidencia del Dr. Vázquez (¿¿??). Ayer la Justicia le dio la razón y consideró muy peligrosa la denunciada persecución.
Estamos en plena pandemia (el gobierno tardó en darse cuenta, y hoy llamamos a todos a vacunarse, pero sabemos que somos el último en haber empezado). Queremos que al gobierno le vaya bien. Es la salud de todos. Y en los otros temas también. Es el bienestar de todos el que está en juego. Por eso vamos a denunciar toda la corrupción. La grande y la chica. Ambas van erosionado la transparencia del Estado. Defender las instituciones es tarea de todos.