No es un fin de año de júbilo. Es de esperanza en profundizar los cambios que han puesto al país en el mundo como modelo en varios temas. Todos esos temas que a la gente no le son suficientes, la oposición los quiere derogar. En efecto, a la gente no le basta con lo que avanzamos, quiere más. Pero la oposición le ofrece ir a menos, cuando la gente quiere ir a más. A la oposición no se le cae una idea, una propuesta.
Sólo hablan de lo que van a derogar: el matrimonio igualitario, la despenalización del aborto, la regulación del cannabis (sobre este tema digamos que ya algunos estados de los EEUU han tomado Uruguay como ejemplo, así como muchos países del primer mundo). También van a derogar la tolerancia cero de consumo de alcohol para conducir. Se ha reducido la muerte en accidentes de tránsito en una forma desconocida hasta ahora en la región. La Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev) sostiene que haber llevado a cero el límite de alcohol en los conductores incidió en la baja de la siniestralidad en un 12% en el primer semestre del primer año. La Organización Internacional de Accidentes de Tránsito (OIAT) dice que el promedio disminuyó en un 4% anual desde entonces.
Lacalle Pou dice que va a prohibir las excavaciones en los cuarteles en busca de los desaparecidos. España es un buen ejemplo de cómo el tema, si no se soluciona, termina saltando, en ese caso 70 años después. El joven Sartori dice que el drama de las familias que no saben qué fue de los suyos es “ideológico”. (¿?)
Este además dice que se puede votar viviendo en el exterior, pero viniendo al país. Pero él nunca vino a votar. Debutará con el voto como candidato presidencial.
Es obvio que el mundo protagoniza un derechazo violento que algunos creen que tiene espacio en Uruguay. Salvo el triunfo de Manuel López Obrador en México, todas las demás noticias han sido malas. Aun cuando creíamos que, luego de robarle las elecciones, en Brasil liberaban a Lula, una jueza de menor rango desoye el mandato del Tribunal Supremo y lo deja preso. A Macron lo tiran abajo manifestaciones populares, pero las alternativas son más a la derecha. Cuando Merkel renuncia al liderazgo de su partido en Alemania es porque la sustituye una mujer más de derecha.
2018 fue año de dolores y alegrías; esperanzas y frustraciones; de seriedad y demagogia. Pero Uruguay encara el año que se inicia con fuerza y ganas de avanzar en sus conquistas. Exige más pero no permitirá, fiel a su historia, ni un paso atrás. Todo eso nos da fuerza. Energía de lucha. Y por eso podemos desearles a nuestros/as lectores/as un desafiante pero feliz año 2019 de alegría y lucha. Las dos armas contra las que nunca ha podido el fascismo.