Según FEMI, esta situación se hace más notoria en especialidades básicas como peditría, medicina familiar y ginecología. Para ejemplificar estas falencias, ponen el caso de la pediatría y señalan que en el interior “hay aproximadamente un pediatra cada 350 niños y adolescentes”, al tiempo que en la capital la relación es de uno cada 107 niños y adolescentes. Esta disparidad se acentúa aún más al norte del Río Negro.
A la desigual distribución de personal médico, se suma la inequidad en la distribución del presupuesto. De acuerdo con FEMI, la administración estatal tiene un presupuesto de alrededor de 40 millones de pesos, “pero destina menos de la mitad a los centros del interior del país, aunque allí esté el 70% de los usuarios”.
En vistas de este panorama, el gremio de médicos del interior recalcó que “el presupuesto asignado es insuficiente y que es imperiosa la necesidad de que destinen mayores recursos para poder cubrir la demanda asistencial de ASSE en el interior”.
Por último, remarcaron a los legisladores la importancia “fundamental del apoyo y fortalecimiento de la carrera de Medicina en el interior”.