El tercer elemento, según explicó Díaz, es el contexto regional e internacional. El vicepresidente de la central sindical señaló que este 1º de Mayo se da en “un mundo convulsionado y cada vez más desigual”. En este sentido, citó un informe de Oxfam de 2026, según el cual “los 12 millonarios más ricos del planeta concentran la misma riqueza que el 50 % más pobre de la población mundial”.
En ese marco, advirtió sobre un escenario global marcado por “un imperialismo norteamericano en declive, que hoy se presenta de forma más agresiva y peligrosa” y que, a diferencia de otros momentos históricos, “cuenta con arsenal nuclear, lo que pone en riesgo la propia existencia del planeta”.
Díaz también se refirió a los recientes conflictos internacionales. “Estados Unidos e Israel han convertido al Medio Oriente en un nuevo escenario de confrontación. Este es el mismo régimen de los milmillonarios, de las intimidaciones y de las amenazas, que arrasa con el orden internacional en su afán por los recursos del mundo”.
Ni del lado del miedo ni de la indiferencia
Ante ese panorama, sostuvo que el movimiento sindical uruguayo no se ubicará “ni del lado del miedo ni de la indiferencia”, sino “del lado de la organización y la lucha por la paz, el antiimperialismo, la soberanía y la autodeterminación de los pueblos”.
En esa línea, informó que el PIT-CNT propuso a las centrales sindicales del Cono Sur la realización de una movilización continental en defensa de la paz y contra el imperialismo.
Díaz también ratificó la condena al “genocidio del gobierno de ultraderecha de Israel contra el pueblo palestino” y al bloqueo contra Cuba que según recordó se ha agravado con restricciones energéticas que impactan en la producción, la vida cotidiana y la atención de enfermedades.
Recordó además la histórica solidaridad entre Uruguay y Cuba y viceversa. “Hay que recordar las inundaciones de 1959 y la crisis de 2002, en plena debacle económica del Uruguay. En ese contexto, las relaciones diplomáticas estaban prácticamente quebradas Uruguay incluso había expulsado a su embajador y se habían detectado casos de meningitis B. Aun así, la isla no dudó en enviar más de un millón de vacunas a nuestro país, así como impulsar iniciativas que permitieron que más de 120.000 uruguayos recuperaran la vista pese a no contar con recursos. Del mismo modo, en los años más oscuros de nuestra historia, y en buena parte del continente, Cuba brindó asilo, refugio y solidaridad concreta a numerosos compañeros perseguidos por la dictadura cívico-militar”.
En ese sentido, adelantó que el movimiento sindical reclamará que el Gobierno uruguayo continúe con las políticas de solidaridad hacia la isla.
En paralelo, indicó que más de 40 trabajadores y jubilados participarán del acto de este 1º de Mayo en La Habana, “llevando medicamentos y leche en polvo, en el marco de una campaña solidaria que continúa en Uruguay”.
En el plano nacional, Díaz subrayó que el acto reforzará los planteos programáticos del movimiento sindical, entre ellos la propuesta de aplicar una sobretasa del 1 % al 1 % más rico para destinarla a combatir la pobreza infantil, impulsar una Estrategia Nacional de Desarrollo y promover trabajo de calidad. “Uruguay tiene una matriz productiva que no asegura el buen vivir de más de tres millones de personas. Se requieren cambios profundos”, afirmó, y valoró la convocatoria al Diálogo Social y el debate sobre la reducción de la jornada laboral sin pérdida de salario.
El movimiento sindical construye esperanza
En un contexto que definió como una “embestida del capitalismo” contra la organización sindical, Díaz sostuvo que el movimiento obrero “mira al futuro y construye esperanza desde la organización y el protagonismo popular”. Planteó la necesidad de pensar el trabajo y la vida desde el siglo XXI, en contraposición a lo que calificó como una “utopía reaccionaria regresiva del siglo XIX”, mencionando como ejemplo al presidente argentino Javier Milei.
Asimismo, señaló que en este período de gobierno deberían concretarse avances en derechos laborales, como la reglamentación del Convenio 158 de la OIT, para evitar la “disponibilidad arbitraria del empleo”.
Destacó la importancia de fortalecer la negociación colectiva y los Consejos de Salarios, pilares de las relaciones laborales en Uruguay, en un entorno de "avances de las derechas y el fascismo en el barrio", con reformas laborales desreguladoras que intentan debilitar los derechos conquistados, "que arrasan la protección social y que se envalentonan respaldadas en los aparatos represivos, tal como lo ha hecho Patricia Bullrich en la Argentina, sin pudor alguno, reprimiendo con total obscenidad a las y los jubilados que reclaman en las calles por sus magras jubilaciones".
Sobre la reducción de la jornada laboral, afirmó que "existe evidencia empírica" de sus beneficios. “Una jornada laboral menos extensa impacta positivamente en la salud, reduce enfermedades profesionales y siniestros laborales, mejora la productividad y permite conciliar trabajo y familia”. También subrayó su efecto redistributivo.
Agregó que el movimiento sindical impulsará una Ley Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, con el objetivo de garantizar que todos los trabajadores “puedan volver sanos y salvos a sus casas”.
En relación a las críticas hacia el movimiento sindical, denunció la existencia de “campañas de terror y terrorismo verbal” cada vez que se plantean propuestas como la reducción de la jornada de trabajo o reformas en la Seguridad Social. “No hay que tenerle miedo a esa ofensiva. Se enfrenta con más organización, más lucha y más firmeza”, sostuvo.
Reflexionó sobre el contexto político internacional, señalando que el avance de las derechas y ultraderechas en distintas regiones responde, en parte, a la incapacidad de algunos gobiernos progresistas de responder a las demandas sociales. En ese sentido, consideró necesaria una “autocrítica”.
Más unidad, más solidaridad y más lucha
Díaz remarcó que, de cara al futuro, "lo importante es fortalecer la unidad, la solidaridad y la lucha”. Señaló que el movimiento sindical está colocando en la agenda pública y política los problemas de la gente, y valoró el diálogo, el intercambio y las iniciativas en el ámbito parlamentario y en los espacios tripartitos.
No obstante, subrayó que “hay un partido que se juega en la calle y con la gente”, con los trabajadores como principales protagonistas. En ese sentido, afirmó que “este año el movimiento obrero y sindical estará movilizado, promoviendo las demandas del conjunto del pueblo uruguayo y ocupando su lugar como principal fuerza social organizada del país, con el deber y la responsabilidad que ello implica”.