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Sindicales Congreso Nacional | Consejos de Salarios | Javier Díaz

Inició el XIX Congreso Nacional

El Sunca debate su rumbo en un mundo en crisis y proyecta un nuevo ciclo de luchas

Caras y Caretas entrevistó al vicepresidente del Pit-Cnt y secretario general del Sunca, Javier Díaz, para conocer cuál es el diagnóstico actual de la organización y cuáles son los principales ejes de debate del XIX Congreso Nacional.

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Caras y Caretas Diario

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El Sindicato Único de la Construcción y Anexos (Sunca) está realizando su XIX Congreso Nacional “Construyendo Futuro” los días 6 y 7 de febrero en el Club Cordón de Montevideo. La instancia reúne a una delegación diversa de trabajadoras y trabajadores de todo el país y se desarrolla en un contexto desafiante, tanto a nivel nacional como internacional.

El Sunca llegó a este nuevo congreso con una participación que superó las expectativas iniciales, con cerca de 1.700 delegados y delegadas de todo el país, electos por sus compañeros, y con delegaciones internacionales de países como Venezuela, Brasil, Perú, Cuba, Panamá y Argentina. Para el secretario general del Sunca, Javier Díaz, esta cifra “demuestra la fuerza organizada de nuestra organización, que representa a la totalidad de los centros de trabajo y ramas de actividad del país”. Además, remarcó que “es un congreso participativo y representativo, que incluye a trabajadores ocupados y desocupados, donde se discutirán propuestas y tesis repartidas hace meses para rediseñar el programa y la organización para promoverlo”.

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En su diagnóstico general, Díaz enmarcó el Congreso en lo que define como “una crisis profunda del capitalismo” a escala global, cuyos efectos “no solo no resuelven los problemas estructurales de la humanidad, sino que los agravan”. A modo de ejemplo, se refirió al aspecto ambiental, asegurando que “estamos asistiendo a un momento terrible con el aumento del calentamiento global, que responde a un modelo imperante que prioriza las ganancias sobre la naturaleza y la propia vida del planeta”.

A esta crisis ambiental se suma una creciente desigualdad económica y social. Díaz recurrió a datos del Laboratorio de Desigualdad Global y del Oxfam para ilustrar la magnitud del fenómeno, y sostuvo que el mundo “es cada vez más desigual”. “Unas 3.000 personas en el mundo concentran la misma riqueza que 4100 millones de seres humanos, mientras el 1 % más rico se apropió del 41 % de la riqueza generada en el primer cuarto de siglo”, agregó. A su vez, recordó que incluso cifras del Banco Mundial dan cuenta de que “más de 3.600 millones de personas están por debajo de la línea de la pobreza”.

El Congreso también se está desarrollando en un contexto geopolítico convulso, que desde el sindicato entienden como inseparable de la realidad nacional. Díaz señaló que uno de los ejes de debate es el reordenamiento del poder global, marcado por el ascenso de los BRICS, en contraste con lo que define como “un imperialismo estadounidense en declive, pero más agresivo, particularmente en América Latina”. Para el dirigente, esta agresividad se ha profundizado en el último período y marca “un antes y un después del 3 de enero”, con un escenario de hostigamiento hacia países de la región. “Amenaza a Colombia, a México, a Groenlandia, profundiza el bloqueo económico brutal que tiene hace años con Cuba”. Se abordará también el plan de seguridad nacional de Estados Unidos, al que el dirigente asoció con la reactivación de la doctrina Monroe: “‘América para los americanos’, lo que históricamente implicó invasiones y políticas neoliberales”.

Ante este escenario, el Sunca entiende que las luchas sindicales no pueden pensarse de forma aislada. “Nuestras luchas son nacionales por la forma, pero internacionales por su contenido”, por lo que “se trata de una situación que requiere análisis colectivo y definición estratégica sobre cómo organizarse”.

Para Díaz, este contexto refuerza la necesidad de defender principios históricos del movimiento obrero e insistió en que “el imperialismo en declive busca salidas basadas en la guerra y el saqueo de recursos naturales”. Atendiendo a esta realidad, afirmó que resulta central “defender la soberanía, la paz y la autodeterminación de los pueblos”, así como condenar las acciones contra Venezuela o lo ocurrido en la Franja de Gaza. “Nosotros somos un sindicato con mucha memoria y con convicciones muy claras”.

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En clave sectorial

El dirigente también situó el debate del Congreso en el marco de una industria de alcance global en ascenso. Cuestionó que el sector involucra a unos 250 millones de trabajadores en el mundo, pero que su crecimiento “no se traduce en mejores condiciones laborales, sino en una profundización de la precarización, jornadas extensas, xenofobia hacia trabajadores migrantes”, etcétera.

En Uruguay, este escenario se cruza con un presupuesto nacional que, “tras el cambio político, se define en un marco fiscal restrictivo e insuficiente, aunque con medidas que buscan atender algunas consecuencias de la desigualdad, como la pobreza infantil”. “El sindicato proyecta con expectativa una inversión pública de más de 14.000 millones de dólares para 2025-2029, un 13 % más que el periodo anterior, buscando que se ejecute de forma que beneficie al interior profundo”, añadió Díaz.

Hacía los Consejos de Salarios

Si bien en este Congreso no se define la plataforma reivindicativa a poner sobre la mesa de la negociación colectiva ya que eso se define en una asamblea general tras debates en todos los centros de trabajo será un tema a debatir.

Si bien reconoció que los lineamientos fijados por el Poder Ejecutivo para esta ronda “contemplan aspectos relevantes, como la situación de los salarios sumergidos y la salud mental”, advirtió que “son insuficientes para alcanzar acuerdos que den respuesta a las necesidades del sector”. Por tal motivo, aseguró que la estrategia sindical apunta a “luchar por desbordar esos lineamientos”, sobre la base de cuatro grandes capítulos.

El primero de ellos es el salarial, donde “el gremio plantea la necesidad de que los ingresos de los trabajadores acompañen el crecimiento de la economía, estimado por el Poder Ejecutivo en el entorno del 4,5 %”. “Vivimos en un momento de un proceso de revolución científico técnica que ha generado ganancias como nunca y sería correcto que haya una redistribución distinta en ese sentido”, agregó.

El segundo eje refiere a la ampliación de beneficios existentes, así como la construcción de nuevos, entre los que menciona “el ingreso democrático al trabajo por sorteo”, una reivindicación histórica del sindicato. A esto se suma un tercer capítulo vinculado a la seguridad y la salud laboral, y un cuarto eje centrado en las libertades sindicales, que el Sunca considera imprescindibles para el ejercicio efectivo de los derechos de los trabajadores.

Otro tema central que mencionó Díaz es la reducción de la jornada laboral, a la que define como “una discusión estratégica que excede lo estrictamente sectorial” y que “tiene un impacto muy importante sobre la calidad de vida, la salud y el bienestar de compañeros y compañeras”. Según dijo, se trata de un debate “humano y justo”, que ya se está dando a nivel mundial, regional y nacional, y que adquiere especial relevancia frente a “una ofensiva del capital sobre el trabajo”.

En su análisis del contexto reciente, criticó las políticas aplicadas durante el periodo de gobierno anterior, a las que definió como regresivas para los trabajadores. Para graficar lo dicho, mencionó la aprobación de normas como la Ley de Urgente Consideración (LUC), la reforma jubilatoria que elevó la edad de retiro y fortaleció el rol de las AFAP, entre otras. Aseguró que “estas decisiones no fueron casualidad”, sino que responden a una orientación política ejecutada por “un gobierno de partidos políticos de derecha que estuvieron más atados al planteo de los empresarios que al planteo de los trabajadores, que gobernaron para los malla oro” Y sumó: “Fueron cinco años de la no promoción de nuevos derechos en el Uruguay” y en los que “muchas de las leyes que se votaron fueron regresivas”.

De cara al período presente, el Sunca proyecta impulsar iniciativas parlamentarias en áreas que considera prioritarias, como la seguridad laboral, la ley de mano de obra local y el acceso a la vivienda, dado que Uruguay tiene miles de casas vacías y a la vez miles de personas en situación de calle. “Nosotros le hemos planteado al gobierno y en especial al Ministerio de Trabajo, que nos interesaba que para este período fuera sensible a los planteos que hiciéramos los trabajadores”. Si bien reconoció la función del ministerio en la atención de conflictos y en el fortalecimiento de las relaciones laborales, sostuvo que “tiene que tener un rol distinto”.

Seguridad laboral

La seguridad laboral vuelve a ocupar un lugar central en la agenda en un contexto marcado por el aumento de los siniestros y por la reciente muerte de otro trabajador. Consultado por este aspecto y por el estado de la propuesta del Sunca para la creación de una fiscalía especializada en siniestros laborales, Díaz recordó que “está incluida en la Ley Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, un proyecto que el sindicato impulsó y que prevé presentar este año, además de ser un reclamo presente en nuestra plataforma cotidiana”.

También destacó que se reclamaron mayores recursos en la ley de presupuesto para una fiscalía especializada y para la Inspección General de Trabajo, ya que “el país terminó el periodo anterior con menos inspectores que en 2019, lejos de las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo [OIT] y de la realidad uruguaya”. Además, recordó que estos reclamos también se trasladaron al Parlamento y a la sociedad, a través de la movilización sindical. “Cuando fuimos a la comisión de Hacienda o cuando paramos y nos movilizamos, parte de los reclamos tenían que ver con la mayor inversión pública para atender estas cuestiones”.

Campaña de desprestigio

Consultado por las acusaciones públicas de las que fue objeto el Sunca por supuesto desvío de capitales en el Fondo de Vivienda, y si considera que se trató de una “campaña de desprestigio” hacia la organización, Díaz respondió afirmativamente. Explicó que el origen del conflicto fue “la detección de un robo” y garantizó que, frente a esa situación, “la organización actuó de manera inmediata y transparente, promovió una investigación administrativa, expulsó a los vinculados de forma unánime y presentó la denuncia penal aportando pruebas y testigos”.

El dirigente subrayó que la propia actuación del sindicato permitió que hubiera personas procesadas, aunque cuestionó el alcance de las resoluciones judiciales. “Hubo procesados, pero mediante juicios abreviados que no contemplaron la devolución del dinero”. A partir de ese punto, según Díaz, se produjo un giro que dio lugar a una ofensiva pública contra la organización.

Desde su relato, las declaraciones de los responsables del robo fueron utilizadas para instalar versiones que vinculaban al sindicato con el financiamiento político. “A partir de las declaraciones de los chorros, se montó una campaña mediática brutal afirmando que el robo financiaba al Sunca, al Partido Comunista o la campaña del ‘Sí’”.

Díaz remarcó que esas acusaciones fueron desmentidas por múltiples instancias de control institucional. En ese sentido, destaca que “tras auditorías externas, del Tribunal de Cuentas, del MEC y de la Senaclaft, se confirmó que tales acusaciones eran falsas”, y precisó que los únicos señalamientos realizados al sindicato fueron “solo observaciones administrativas menores”.

Por otro lado, aseguró que “pese al daño irreparable de la campaña, el Fondo de Vivienda nunca se interrumpió y los beneficios para los trabajadores se mantuvieron”. De cara al futuro, Díaz indicó que el sindicato no eludirá el debate sobre los mecanismos de control y que, por el contrario, buscará fortalecerlos. En tal sentido, adelantó que “se está discutiendo con los empresarios cómo generar controles más garantistas”, con el objetivo de evitar que situaciones de este tipo vuelvan a repetirse.

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