“Torturar y matar animales no es deporte ni es control de población. Estamos en una época donde se valora el respeto, el cuidado ambiental y el turismo ecológico y Uruguay con esta posición se muestra muy alejado de todo eso”, advierten en un comunicado difundido en las últimas horas.
Además, consideran que los animales “víctimas de la persecución de cazadores sufren en primer lugar mucho estrés y terror al saberse en peligro”. “A menudo antes de ser asesinados, resultan heridos por armas o por perros, corren o se arrastran durante horas con el cuerpo destrozado, huyendo a través del campo”, agregan.
Las organizaciones animalistas sostienen que “con esta modificación Uruguay da un gran retroceso en materia de protección animal, promoviendo la violencia, la tortura y el asesinato de animales por placer. Muy lejos estamos de lograr una cultura de paz”.
“Desde que asumió el nuevo gobierno hemos solicitado reuniones con el señor presidente Luis Lacalle Pou, para presentarle una serie de 12 medidas de protección animal, no fuimos recibidos, sin embargo, la Asociación de Cazadores sí”, concluye el texto.
La ley
El nuevo decreto, aprobado por los ministerios de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), de Ambiente y de Turismo, es en su mayoría más laxo con esta práctica y establece, entre otras cosas, la habilitación para la caza nocturna de especies exóticas permitidas por ley y la autorización para matar animales por deporte, con escopetas de perdigones, a un (1) kilómetro de distancia de un centro poblado o escuela rural, cuando anteriormente la normativa establecía una distancia mínima de tres kilómetros.
Otro de los cambios más importantes, es que a partir de ahora los permisos de caza serán independientes del arma del cazador, por lo que no se pedirán registros del tipo de arma para la expedición de la habilitación.
Además, tampoco será ya necesario para obtener la habilitación, presentar el permiso del propietario del predio donde se irá a cazar.
En cuanto a los animales víctimas de esta práctica, el decreto modifica los días de validez de los permisos y cantidad de ejemplares que se puede matar, en algunas especies.