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Estafas con inteligencia artificial: qué hacer si un familiar te pide dinero por videollamada

Uruguay se incorporó a una campaña internacional de Interpol que advierte sobre el avance de las estafas con inteligencia artificial.

La voz de un hijo que pide dinero porque está en problemas, una videollamada de un compañero de trabajo que solicita una transferencia urgente o un familiar que asegura necesitar ayuda inmediata. Todo parece real, pero podría ser una puesta en escena creada con inteligencia artificial. Este tipo de engaños ya no necesita grandes conocimientos técnicos y Uruguay se sumó a una campaña internacional para advertir sobre sus riesgos.

La iniciativa, impulsada por Interpol y difundida en el país por el Ministerio del Interior, intenta concientizar sobre las estafas que utilizan contenidos generados o manipulados mediante inteligencia artificial. El fenómeno plantea un desafío cada vez más difícil de detectar, ya no alcanza con reconocer una cara o escuchar una voz para saber si una comunicación es auténtica.

La voz de un familiar puede ser la herramienta de una estafa

Los llamados deepfakes son contenidos audiovisuales manipulados o generados mediante inteligencia artificial que permiten imitar rostros, voces y movimientos. Aunque inicialmente se asociaban con videos falsos de celebridades o figuras políticas, su utilización se ha extendido a situaciones mucho más cotidianas.

Según las advertencias de Interpol, los delincuentes pueden utilizar estas herramientas para simular videollamadas de compañeros de trabajo, reproducir la voz de un familiar que dice atravesar una emergencia o sostener relaciones sentimentales falsas mediante imágenes sintéticas.

La maniobra puede incluir una petición de dinero, el envío de códigos de acceso o la entrega de información confidencial. En otros casos, los estafadores recurren a falsas inversiones, suplantaciones de empresas, extorsión sexual, pornografía no consentida y campañas de desinformación.

El problema no es solamente el realismo de las imágenes. Los delincuentes pueden combinar los contenidos falsos con información verdadera obtenida de redes sociales y otras fuentes públicas, nombres, fotografías, lugares de trabajo, vínculos familiares y hábitos personales.

Así, una comunicación puede incluir detalles que parecen confirmar su autenticidad, aunque la emergencia, la solicitud de dinero o la identidad de quien contacta a la víctima sean completamente falsas.

Uruguay ya tuvo casos con imágenes de autoridades

El país no está al margen de esta modalidad. Durante 2026 circularon videos que utilizaron imágenes de autoridades nacionales para promocionar inversiones inexistentes o conducir a los usuarios hacia páginas fraudulentas. También hubo advertencias de empresas públicas sobre piezas elaboradas con inteligencia artificial.

La nueva campaña amplía el foco de atención y no se trata únicamente de protegerse de videos falsos protagonizados por políticos o figuras públicas. Cualquier persona que tenga suficientes fotografías, videos o registros de voz disponibles en internet puede convertirse en objetivo de una suplantación.

Esto significa que las publicaciones cotidianas en redes sociales pueden proporcionar material para construir una identidad falsa. Una fotografía familiar, un video hablando frente a la cámara o una grabación de voz pueden servir para alimentar engaños cada vez más personalizados.

Las señales que pueden revelar el engaño

Aunque las herramientas de inteligencia artificial hacen que las falsificaciones sean más convincentes, hay comportamientos que deben despertar sospechas. Uno de los principales es la presión para actuar inmediatamente.

Los estafadores suelen afirmar que el dinero debe enviarse en ese mismo momento, que la oportunidad de inversión desaparecerá en pocos minutos o que la supuesta emergencia debe mantenerse en secreto. El objetivo es evitar que la víctima se detenga, consulte a otra persona o compruebe la información.

Por eso, Interpol recomienda interrumpir el contacto y verificar cualquier pedido sospechoso mediante un canal independiente.

Si un familiar solicita dinero por videollamada, lo aconsejable es llamarlo al número habitual. Si el mensaje llega supuestamente de un compañero o superior de trabajo, la solicitud debe confirmarse por los canales internos conocidos, sin utilizar los datos de contacto incluidos en el mensaje sospechoso.

Otra medida preventiva consiste en establecer una palabra o código familiar que permita comprobar la identidad ante supuestas emergencias, incluidos mensajes que simulen secuestros o situaciones de peligro.

La regla es sencilla, si alguien exige dinero, claves, códigos o fotografías bajo presión, hay que verificar su identidad antes de responder.

Qué hacer si ya se recibió un mensaje falso o se perdió dinero

La prevención no depende únicamente de que cada persona aprenda a identificar videos manipulados. Bancos, empresas y organismos públicos también necesitan protocolos de seguridad que no se basen exclusivamente en el reconocimiento facial o de voz.

Las transferencias extraordinarias, los cambios de cuentas bancarias y las solicitudes de acceso a información sensible deberían contar con verificaciones adicionales. La capacitación de los trabajadores y la aplicación de controles internos son parte de esa respuesta.

Si una persona sospecha que está frente a una estafa, conviene conservar las capturas de pantalla, los números telefónicos, las direcciones de correo, los enlaces y los comprobantes disponibles. Si ya realizó una transferencia, debe comunicarse inmediatamente con su institución financiera y denunciar el hecho ante la Policía.

La rapidez puede ser decisiva para intentar bloquear fondos o cuentas receptoras. Además, la cooperación internacional resulta fundamental cuando los contenidos se producen en un país, se difunden desde otro y el dinero termina en cuentas o circuitos de criptoactivos distribuidos en distintas jurisdicciones.

La inteligencia artificial no inventó las estafas, pero facilita la fabricación de identidades y situaciones capaces de generar confianza. En ese escenario, la principal advertencia de la campaña es también una de las más importantes para la seguridad cotidiana, no todo lo que se ve ni todo lo que se escucha es verdadero, incluso cuando parece provenir de alguien conocido.

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