Los primeros pasos para concretar este proyecto fue revisar las ediciones de la prensa de la época y contactar a los periodistas que siguieron el caso. Con el asesoramiento de un abogado experto en Derecho Penal, se solicitó el acceso al expediente del caso. Y ya con este material como base se comenzó el trabajo de escritura.
"Además, recurrimos a especialistas en violencia contra las mujeres para formarnos una idea de cómo se habían procesado estos episodios en una época donde la violencia de género era considerada como “crímenes pasionales”, explica la producción. Luego "se impuso ir al lugar en el que 'dormía el expediente' en el archivo del Juzgado de Minas. Y allí estaba, miles y miles de fojas con documentos. Lo revisamos de punta a punta".
En esta etapa sumaron al equipo a la periodista Federica Bordaberry "que nos trajo su oficio como entrevistadora y sensibilidad ante los temas que estábamos tocando".
Cuando ya estaba avanzado el proyecto, lo presentaron a Spotify Argentina. Y a través del apoyo de esta empresa pudieron integrar a la producción al actor uruguayo César Troncoso, quien le puso voz a la narración de la historia.
"Un mago llamado Conrado Hornos tomó todo el contenido y diseñó una experiencia de sonido excepcional (...). Una cantidad de actores y actrices nos permitieron recrear momentos de la investigación, los cuales tomamos, literalmente, del expediente judicial".
Al finalizar el hilo de Twitter, la producción concluyó: "Muchas personas aceptaron ser entrevistadas para esta historia. Algunas nos aportaron audio con el grabador prendido; otras, nos aportaron contexto y nociones de cómo fue vivir esos episodios en Uruguay".
Rastro de muerte
A comienzos de los años noventa, Uruguay se estremeció por una serie de asesinatos de mujeres jóvenes. La Policía buscó durante más de un año el misterioso y sangriento caso, recurriendo a numerosos interrogatorios, a la intervención de videntes, al uso de técnicas como la hipnosis, hasta solicitar el apoyo del FBI. Todo este despliegue, sin embargo, no conducía a nada. El asesino, Pablo Goncálvez, estaba escondido a la vista de todos.
Goncálvez nació en Bilbao, en 1970, su padre fue el diplomático uruguayo Hamlet Goncálvez, quien falleció en julio de 1992. Goncálvez llegó a Uruguay con su familia cuando tenía nueve años, para instalarse en Carrasco donde se integró a la dinámica de la alta sociedad montevideana.
El primer acto criminal de Goncálvez fue el asesinato de Ana Luisa Miller, hermana de la tenista Patricia Miller, que ocurrió en horas de la madrugada del primero de enero de 1992. Ese mismo año asesinó a Andrea Castro, que entonces tenía 15 años, cuando ella salía de la discoteca England. Su tercera víctima fue María Victoria Willams, de 22 años.
Tras cumplir la condena por los tres crímenes, Goncálvez fue liberado en junio de 2016. Su salida de prisión, al igual que los asesinatos, tuvo una gran repercusión mediática, reafirmando su sangrienta celebridad por ser el primer asesino serial de Uruguay.