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Autogestión e Independencia: Los Redondos se convirtieron en un mito no solo por su lírica críptica y sus himnos generacionales, sino por sostener una estricta filosofía de independencia discográfica y nula exposición comercial en medios masivos.
Las Misas Ricoteras: De los sótanos del underground en los años 80, la banda pasó a llenar estadios de fútbol, transformando sus conciertos en verdaderos rituales sociológicos denominados "misas ricoteras", que llegaron a congregar a cientos de miles de personas de distintos puntos del continente.
Tras la disolución de la banda en 2001, Solari extendió su leyenda al frente de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y, más recientemente, con su proyecto de estudio El Mister y los Marsupiales Extintos, manteniendo intacto su poder de convocatoria masiva en cada una de sus apariciones.
La batalla contra "Mr. Parkinson"
En el año 2015, Solari conmovió a su audiencia al revelar que padecía una enfermedad "jodida e invalidante". Un año después, el 12 de marzo de 2016 ante un recital histórico en Tandil, le puso nombre ante su público: "Mr. Parkinson viene pisándome los talones".
Aquel anuncio marcó su progresivo alejamiento físico de los escenarios, un retiro que mitigó mediante la tecnología, participando en los conciertos de su banda de forma virtual mediante hologramas y pantallas interactivas.
El refugio en el arte: En sus últimos años, Solari se volcó activamente a la pintura, la literatura y el trabajo de estudio en su búnker musical Luzbola. "Me abstraigo mucho con el trabajo. Es la manera de apartarme del dolor de esas contracturas", había manifestado el músico al reflexionar sobre el impacto físico y anímico de la enfermedad.
Un legado cultural imborrable
Con su partida, se cierra una era dorada del rock contracultural. Poeta de la marginalidad, analista agudo de la realidad social y dueño de una de las voces más reconocibles de la música contemporánea, el Indio Solari trasciende la figura del cantante para consolidarse como un ícono popular absoluto.
Sus canciones, grabadas en el ADN de varias generaciones, seguirán sonando como el testimonio vivo de un artista que eligió la curiosidad por encima del miedo y la independencia como bandera innegociable.