Además, se refirió a un "deterioro" en la salud de las trabajadoras, debido a la falta de fiscalización de los locales que ofrecen servicios sexuales. "Se ha disminuido enormemente la cantidad de asistencia de trabajadoras sexuales a las policlínicas, dado que hay muchísimos locales no están habilitados como prostíbulos, pero permiten que mujeres mayores de edad, o en algunas ocasiones menores, ofrezcan servicios sexuales fuera de la norma. Como no hay nadie que controle y multe a estos recintos, algunas trabajadoras optan por no hacerse los controles, situación que perjudica a las que van al médico y cuidan su salud".
Otro de los reclamos, añadió la vocera, es "tener una carátula propia en el BPS [Banco de Previsión Social] para poder aportar y jubilarnos como trabajadoras sexuales".
Consultada sobre los avances logrados los últimos años, Nuñez destacó la reafirmación de los cupos laborales de la Intendencia de Montevideo, que "el invierno pasado sacó a 28 compañeras de las esquinas", y los acuerdos de capacitación como el firmado en el año 2020 con Inefop. "A partir de ese convenio ocho compañeras fueros capacitadas, aunque no hubo mucha difusión".
Tambien valoró el convenio firmado con la Dirección Nacional de Empleo, por segundo año consecutivo, para la reorientación laboral de integrantes del sindicato de trabajadoras sexuales en todo el país, y que se ha extendido en cinco departamentos".