En Uruguay se detectaron elevados niveles de plomo en algunos niños a causa de la quema de cables, equipos electrónicos desechados, baterías, y otros desechos electrónicos, que se hace en algunos barrios, para recuperar metales con fines de lucro.
Por este motivo, en el año 2021 se realizó un relevamiento por parte de la OMS que contrató a la fotógrafa uruguaya Tali Kimelman para retratar el trabajo de la Unidad Pediátrica Ambiental (UPA) que analizó la incidencia del plomo en la salud de los niños y recorrió las zonas donde se detectaron los principales casos.
La UPA es el área de abordaje de la prevención, diagnostico y manejo de afecciones infantiles que son causadas o exacerbadas por la presencia de contaminantes en su entorno ambiental.