Recién en 2013 se instaló el primer sismómetro en el país. Antes no había forma de registrarlo, por ende estaba la creencia de que en Uruguay no tiembla, pero la realidad es que ahora existe posibilidad de monitorear y caracterizar estos eventos mediante el establecimiento de una red sismológica nacional.
Como existen sismos naturales, también existen aquellos inducidos por el hombre. Por ejemplo, están los temblores controlados como los que provocan las voladuras de canteras, los que pueden generar roturas instantáneas. Una voladura hecha con malos cálculos puede resultar en la rotura de una vivienda cercana. Asimismo están los no controlados, como los que ocurren en la represa Rincón del Bonete, ubicada en Paso de los Toros (Tacuarembó), que consisten en variaciones de carga en la corteza que generan pequeñas roturas que lleva a sismicidad.
Leda Sánchez explica que se están registrando múltiples microsismos en esa región pero con un solo equipamiento resultó dificultoso obtener datos precisos. Adicionalmente la minería también genera sismicidad, por ejemplo cuando la empresa canadiense Orosur Mining Inc. movió toneladas de tierra con intención de extraer oro en Minas de Corrales; según Sánchez, se supone que sismos registrados están vinculados a los agujeros más importantes creados por esta compañía.
Ahora no existen normas que regulen estas actividades porque esto demandaría un estudio particular para cada sitio. En el caso de la cantera Pintadito, en el departamento de Artigas, que está a 300 metros de un poblado, la especialista indica que se usa una norma alemana como base para estudiar dicha cantera. Sin embargo, varias veces no se cumplió con la norma lo que provocó daños en las capas geológicas de Pintadito.
Es importante destacar que todo este estudio y monitoreo es llevado a cabo por el Observatorio Geofísico del Uruguay, que cuenta con 20 sensores. Leda Sánchez aclara que no tienen suficiente personal para monitorear todo y seguramente hay más sismos que aquellos registrados; se procura atender eventos mayores y se escapan aquellos que no son percibidos por la población.
El financiamiento del organismo proviene principalmente del sueldo de Leda Sánchez; el apoyo que aporta el gobierno son routers y chips provistos por Antel, el servidor en Agesic y la instalación de los equipos en predios del ejército que brinda seguridad. También depende del trabajo honorario, que cuenta Leda Sánchez que tuvo 5 personas que trabajaron gratis por 8 años.