Qué significa la reducción de la vulnerabilidad alimentaria
Durante la entrevista, la diputada explicó que el indicador permite identificar las privaciones alimentarias que atraviesan los hogares y distinguir entre situaciones moderadas y severas.
«Cuando es severa estamos hablando de que es a veces todo un día sin comer; moderados, cuando te salteás algún tiempo de comida», detalló.
La diferencia permite dimensionar el alcance del problema: la vulnerabilidad alimentaria no se limita a los hogares que pasan jornadas enteras sin comer, sino que también comprende a quienes deben reducir su alimentación o saltearse alguna comida por falta de recursos.
Aunque consideró significativa la reducción registrada, Cortés advirtió que el objetivo debe ser que ningún niño atraviese esas situaciones.
«No es celebrable con que haya un solo niño que no tenga un tiempo alimenticio o que no se coma en su hogar como debe alimentarse», afirmó.
El aumento de las prestaciones sociales y el Bono Crianza
La legisladora vinculó la mejora del indicador con las medidas adoptadas desde el inicio de la actual administración, entre ellas el incremento del 50% de las prestaciones destinadas a hogares con niños a cargo.
Según recordó, el aumento alcanzó a la Tarjeta Uruguay Social y al Bono Crianza, instrumentos que intentan reforzar los ingresos de las familias en situación de vulnerabilidad.
A esas medidas se suma el incremento del Bono Crianza aprobado en la última Rendición de Cuentas, dirigido a hogares con niños de entre cero y tres años. La prestación comenzará a aplicarse el 1.º de enero de 2027.
Cortés consideró que esta medida podría contribuir a profundizar la tendencia descendente de la vulnerabilidad alimentaria durante los próximos años.
«Podemos pensar que esta tendencia se va a seguir marcando en los próximos años, porque va a ser significativo este bono cuando se empiece a aplicar», señaló.
Por qué el empleo y los salarios también inciden en la alimentación
Otro de los factores que la diputada destacó fue la evolución de los ingresos de los hogares, tanto por el aumento del salario real como por la generación de puestos de trabajo.
«Está comprobado que cuando a los hogares le ingresa más dinero, lo primero que se modifica es el tipo de alimentos que incluyen en la canasta alimenticia y la calidad de vida de quienes viven en ese hogar», sostuvo.
En ese sentido, Cortés hizo referencia a la creación de 26.000 puestos de trabajo durante el año anterior y afirmó que 19.000 correspondieron a mujeres, con especial incidencia en el interior del país.
La legisladora destacó la importancia de ese resultado porque muchas de las mujeres que acceden a esos empleos son jefas de hogar y tienen personas a cargo.
Desde su perspectiva, la combinación de mayores ingresos, políticas sociales y oportunidades laborales constituye una de las claves para mejorar las condiciones de vida de las familias y garantizar el acceso a una alimentación adecuada.
El cambio de enfoque del INDA y la alimentación en las escuelas
Cortés también destacó las modificaciones en las políticas del Instituto Nacional de Alimentación (INDA), con una mayor apuesta por los comedores comunitarios y el trabajo coordinado con la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP).
Como ejemplo, mencionó que durante las vacaciones de primavera se garantizó por primera vez la alimentación mediante un trabajo conjunto entre ambos organismos.
La diputada sostuvo que estas iniciativas, aunque puedan parecer sencillas, tienen consecuencias importantes en la vida cotidiana de las familias y, especialmente, en la de los niños.