ver más

Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de {}. Si ya formas parte de la comunidad, .

{# Opciones de Suscripción #} {# DESCOMENTAR AL IMPLEMENTAR: #} {# {% for n, m in this.getPaywallPlans('thinkindot', 'plans') %} {% if (m.tab == "all" or m.tab == "mensual") %} #}

{{m.shortDescription}}

{{m.title}} {{m.price}} mensual
{# {% endif %} {% endfor %} #} {# estos links no sé como se llenarian #}
Columna destacada

Trump: Reír o llorar

Por Juan Raúl Ferreira.

Escribo esta nota desde EEUU donde la gente amanece cada día conmovida por la serie de noticias nuevas sobre el verdadero Trump. Faltan apenas dos días para que se publique la nota y las nuevas mentiras que se conozcan o las consecuencias de las recién reveladas no dan aún pista alguna de cómo termina esta historia. Para peor, todo esto ocurre a un mes de las importantes elecciones de medio término. En ellas se renovará un tercio del Senado y el 100% de la Cámara Baja.

 

Vemos si soy capaz de resumir todo lo que se descubrió en pocos días y lo que cada cosa implica.

 

El tema del desequilibrio emocional y la falta de paz interior y objetividad demostrados por el juez Cavanaugh trasciende la denuncia de los hechos que se le imputan. Desde mi punto de vista, las dudas, las partes que no recuerda la Dra. Ford, quien le acusa de abuso sexual, solo confirman que no miente. Quien inventa una historia toma en cuenta todos los detalles. Al candidato de Trump a la Suprema Corte de Justicia lo inculpan 3 mujeres más. Había dicho que en el preuniversitario era alcohólico a un nivel que no le permitía recordar cosas del pasado. Pero en las audiencias dijo que en su vida solo había tomado cerveza, se burló de una senadora cuyo padre fue alcohólico, le preguntó qué cerveza le gustaba más, se burló de los legisladores, atacó verbalmente a su acusadora, se contradijo varias veces. Por eso, ya lo que pesa más no es quién da una versión más cierta de los hechos, sino si el nominado goza de la paz espiritual y el sano juicio como para integrar de por vida al máximo Tribunal de Justicia de EEUU.

 

Trump dijo que no permitiría una investigación del FBI. Al otro día de las audiencias, dijo que  había que dejar que el FBI investigara ya que ambos testigos le sonaban creíbles. Al día siguiente de estas declaraciones salió a decir todo lo contrario: “La Dra. Ford se ha contradicho, no merece mi confianza”. Esta pide que se aclare todo con dicha investigación. El presidente ordena a sus senadores votar al día siguiente en Comisión y el sábado en el plenario del Senado. Tres miembros de dicha Cámara, del Partido Republicano, anuncian que con ese margen de duda no votarán. Ergo, no habría mayoría. Cambia de posición por 4a. vez y ordena iniciar la investigación.

 

Aparecen fotos de la fiesta donde habrían ocurrido los hechos, y tres nuevos testigos que confirman la acusación de la acusadora. Se pide y no sale por los votos republicanos que otro de los eventuales acusados de haber estado en el cuarto donde se agredió y pretendió violar a la Dra. Ford, el Dr. Judge, testifique. Este confirma situaciones como estás en un libro publicado con su firma. A esta altura se cambia de posición por 5a. vez y se ordena la investigación del FBI “sin apuros ni presiones”. Y en el día de ayer, el presidente le pone plazo al FBI para producir un informe o dejarlo sin efecto y que se vote sin esa información el lunes próximo.

 

Ya a la gente, a nivel académico, periodístico, político y de opinión pública le preocupa más la credibilidad de todo el proceso que la denuncia contra el juez Cavanaugh, la falta de garantías institucionales, la separación de poderes y la capacidad de mantener más de 24 horas la opinión del presidente Ford, en cualquier tema. Pero digamos toda la verdad. En un acto público donde se celebraba el “triunfo” de Trump, cuando este se burlaba de la Dra. Ford ante la multitud (un presidente riéndose de una mujer supuestamente violada a los 15 años). Pero esa multitud, esa tipología trumpista, celebró la broma y ovacionó al presidente.

 

Siguieron las sorpresas. El diario New York Times publicó el día martes que la declaración patrimonial del presidente es falsa. Exhibe documentación que prueba que no heredó, como sostiene, un millón de dólares de su padre sino más de 14 millones. Que luego de administrar él, llevo la empresa tres veces a a la bancarrota. Es decir, ni honesto, por falsear un documento bajo juramento, y defraudación de impuestos. Cae la imagen de un autodidacta que se hizo millonario por propio esfuerzo, y queda claro que fue un dilapidador de la fortuna de su padre.

 

Hace algo más de una semana cuando ante la ONU se autoproclamó el mejor presidente de EEUU, los demás delegados estallaron en una carcajada. Ahora uno se da cuenta por qué. La duda es si da para reírse o llorar.

 

Más Leídas

Seguí Leyendo