En cambio, me preocupó y decepcionó, debo confesarlo, que Sergio Rodríguez Gelfeinstein, de quien tanto aprendemos leyendo sus sofisticados análisis sobre la realidad internacional, haya publicado una nota en la que, al revés de Cabieses Donoso, confía angelicalmente en que “chilenos tengan una nueva opción en la que no estén obligados a optar por el mal menor. Tengo plena confianza en que la sabiduría popular hará emerger otro liderazgo que traiga un nuevo presidente que sí sea fiel representante de sus intereses. Mientras ese momento llegue, en este 2021 en Chile, como en 1993 en Venezuela, no votaré”.
He dicho lo suficiente. Oigámoslo ahora a Antonio Gramsci, en un texto juvenil del 11 de febrero de 1917, recuperado por la revista Sin Permiso y que lleva por título “Odio a los indiferentes.” En ese luminoso escrito el gran teórico comunista italiano dijo algo que se aplica como anillo al dedo a la actual coyuntura chilena: “Odio a los indiferentes. Creo que vivir es tomar partido. Quien verdaderamente vive no puede dejar de ser ciudadano ni de tomar posición. La indiferencia es abulia, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso, odio a los indiferentes. La indiferencia es el peso muerto de la historia. Es la bola de plomo para el innovador y la materia inerte en la cual frecuentemente se ahogan los entusiasmos más esplendorosos. La indiferencia actúa poderosamente en la historia. Actúa pasivamente, pero actúa. Es la materia bruta que se rebela contra la inteligencia y la sofoca. Lo que ocurre, el mal que se abate sobre todos, no se debe tanto a la iniciativa de los pocos que actúan, como a la indiferencia de muchos. Lo que ocurre no ocurre tanto porque algunos lo quieran, sino porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, deja de hacer, deja promulgar leyes que después solo la revuelta hará anular, deja subir al poder hombres que después solo una sublevación podrá derrumbar”.
Reflexionemos atentamente sobre estas sabias palabras de Gramsci. Ojalá que sus reflexiones impulsen a las camadas juveniles y a todas y todos los que lucharon cuerpo a cuerpo contra los aparatos represivos del régimen de Sebastián Piñera a concurrir a las urnas y construir una inexpugnable muralla en donde se estrellen las ambiciones del imperio y sus peones nazifascistas.
Será para el bien de Chile y de toda Nuestra América.