Caballo Azul fue pensado como un taller de formación, producción e investigación de las artes plásticas, y con el paso del tiempo se fue transformando en un refugio cultural de rescate de la sensibilidad. Desde allí, el artista Juan Lattanzio, discípulo de Miguel Ángel Pareja, comenzó a realizar mosaicos de las margaritas que simbolizan a las y los desaparecidos.