Lo que sigue es ese diálogo extendido, donde el pasado aparece no como relato cerrado, sino como experiencia viva
Además, existe una ironía hermosa en toda esta historia.
Durante años, Eduardo “Lulo” Higgs fue, sin saberlo del todo, una especie de ídolo invisible: parte de una generación fundacional del rock uruguayo que no tuvo la narrativa épica que sí tuvieron otros nombres. Un ídolo que estaba ahí, pero que no supimos ver del todo.
Y sin embargo, décadas después, su apellido vuelve a sonar con fuerza en la figura de su hijo, Paul Higgs.
Paul no irrumpió diciendo “soy el hijo de”. Su camino fue otro: empezó a hacer música desde niño, formó bandas como Algodón, desarrolló una obra prolífica —con más de una decena de discos entre proyectos colectivos y solistas— y construyó una identidad propia dentro de la escena independiente .
La diferencia es sutil pero importante. Creció, sí, rodeado de guitarras, cintas y relatos de otra época —“mi vida fue música 24/7”, diría más tarde—, pero lo que hizo con eso no fue repetir, sino dialogar . Incluso cuando decidió rescatar grabaciones inéditas de su padre, no lo hizo como un gesto nostálgico, sino como una conversación entre generaciones: nuevas capas sobre viejas canciones, nuevas lecturas sobre un archivo vivo .
Hoy, instalado entre Montevideo y Buenos Aires, con una obra extensa y una estética propia, es considerado una de las figuras más singulares de su generación .
Y ahí aparece la paradoja más interesante: el hijo que honra su linaje sin depender de él, y el padre que, sin haber sido masivamente reconocido en su momento, termina siendo parte de una historia mayor que sigue expandiéndose.
Como esas heladeras del Bar Luz, como esos vinilos que vuelven a girar, como esas canciones que alguien decide escuchar otra vez.
Y empezamos a conversar:
—Lulo, si tuvieras que volver al inicio, ¿Dónde empieza todo?
Lulo Higgs:
"Empieza mucho antes del rock. Yo arranqué con el folclore, tendría 9 o 10 años. Iba mucho a lo de mi prima en Malvín, ella tocaba guitarra, bossa nova, tenía hasta un profesor y yo me quedaba mirando.
Después mi viejo me compró una guitarra en el Palacio de la Música. Ahí empecé a estudiar con Anselmo Grau.
Era otra época. Había una cosa más formal con la música. Pero a la vez, todo era descubrimiento".
—¿Qué rol tenía la música en tu casa?
Lulo Higgs:
"Mi viejo era melómano. Sabía de música clásica, de jazz pero no te cantaba ni el himno. Teníamos un tocadiscos Philips enorme, de esos que eran un mueble. Todavía lo tengo.
Escuchaba radio todo el tiempo. AM, onda corta, ahí empezaba a entrar todo".
—¿Y el quiebre?
Lulo Higgs:
"Escuchar a los Beatles. Me acuerdo perfecto: “Twist and Shout” en Radio Centenario. Eso fue un antes y un después. Ahí pasé a la guitarra eléctrica".
—¿Ya había una escena o era todo muy incipiente?
Lulo Higgs:
"Muy incipiente. Era raro. Tener el pelo largo era raro. Decían cualquier cosa. Era difícil decir “voy a formar un conjunto” porque había muchos prejuicios, incluso en casa. Si bien era una casa con mucha cultura musical, este sonido se veía como otra cosa. Era tabú y yo venía de ser buen estudiante, buen hijo, buen novio de mi compañera de toda la vida. El estar en un conjunto de rock era algo casi mal visto y revolucionario".
—Entonces, ¿Cómo surge The Shades?
Lulo Higgs:
"Estaba tocando en la casa de mi prima, en Malvín. Golpearon la puerta. Era Alberto Cambón y me dijo: “¿Vos estabas tocando? ¿No querés tocar en un conjunto?”. Así empezó.
Empezamos sin saber cómo y ensayábamos en la casa del baterista. Todo muy casero, muy por entusiasmo".
—¿Qué tan difícil era animarse en ese contexto?
Lulo Higgs:
"Mucho. En el liceo me decían “este es raro”. En la familia también había resistencia. Mi viejo quería que estudiara, vivir de lo artístico no estaba bien visto.
Pero igual seguí aunque también me volví odontólogo. Eran otros tiempos".
—Leo (Bianco), vos llegás a esto desde otro lugar, décadas después. ¿Cómo fue ese primer contacto?
Leo Bianco:
"Yo también vengo de una historia muy ligada a la música. Mi padre era rockero, fundador de la banda Krisis , mi hermano toca en Buitres y yo también soy músico.
Además siempre amé todo lo relacionado a la música y colecciono e investigo sobre discos. Arranqué con lo más conocido: Los Shakers, Los Mockers y después me pregunté: ¿qué hay más atrás?
Ahí aparecen bandas como The Shades, Los Knights, Los Epsilon, un mundo oculto. Empecé a investigar y se volvió algo casi arqueológico".
—¿Por qué “arqueológico”?
Leo Bianco:
"Porque no había información. Era “yo tengo un disco”, “otro tiene otro”. Nadie tenía todo. Era reconstruir a partir de fragmentos".
—Lulo, ¿cómo fue el primer toque?
Lulo Higgs:
"Un cumpleaños de 15 en Carrasco. Para mí era el Madison Square Garden. Nos pagaron 800 pesos. Era una fortuna. Además, alguno de los asistentes conocía a alguien de Sondor y les contó sobre nosotros y nos contactaron y para nosotros era como un sueño donde todo se iba dando de una manera natural.
En el cumpleaños, teníamos un micrófono solo, un amplificador y nos contrataron para cuatro sets. No teníamos repertorio, repetíamos los temas.
Pero para nosotros era todo y veíamos que gustábamos".
—¿Había público? ¿Había respuesta?
Lulo Higgs:
"Sí, sí. La gente gritaba. Capaz ni sabía por qué, pero gritaba. Era como lo que veían de los Beatles, reproducido acá".
—¿Se sentía esa “beatlemanía” en Uruguay?
Lulo Higgs:
"Sí, pero mezclada con prejuicio. Había entusiasmo y rechazo al mismo tiempo. Igual a nosotros, con el apoyo del sello, nos llevaban a programas. Una vez casi salimos en Canal 4 y no se dio por tema de tiempos del programa pero todo fluía, íbamos creciendo en reconocimiento y en convocatoria y no nos dábamos cuenta".
—Leo, desde tu mirada, ¿Qué hacía distinta a esta banda?
Leo Bianco:
"Varias cosas. Primero, el repertorio: versionaban bandas completamente desconocidas. Segundo, el sonido: había una búsqueda, no era copiar y listo.
Y además, tenían cuatro simples editados por Sondor. Eso ya los diferencia de muchas bandas más underground".
Me iré de aquí - Sencillo de The Shades Uruguay
—¿Cómo fue reconstruir ese material?
Leo Bianco:
"Larguísimo. Empezamos en 2009. Las cintas originales estaban perdidas. Eso te frena todo.
En ese momento no había tecnología accesible para digitalizar vinilos bien. Entonces quedó en pausa".
—¿Y cuándo se retoma?
Leo Bianco:
"Años después. Con mejores herramientas, con gente que sabía restaurar audio. Ahí empezamos de nuevo".
"Lavamos los discos uno por uno, literalmente. Ajustamos agujas, calibramos equipos fue un trabajo muy minucioso"
—¿Qué implicaba restaurar ese sonido?
Leo Bianco:
"Una decisión constante. ¿Cuánto intervenís? ¿Hasta dónde respetás el original? Porque los discos no estaban masterizados como hoy.
Era un equilibrio entre fidelidad y escucha actual".
—Lulo, ¿Cómo fue grabar en esa época?
Lulo Higgs:
"No entendíamos nada. Fuimos a Sondor con los instrumentos y listo. Era cinta, todo en vivo.
Quique Abal nos dio un disco de una banda holandesa para versionar. Y del otro lado poníamos temas propios".
—¿Qué significaba escuchar su música en la radio?
Lulo Higgs:
"Era increíble. Era como decir “llegamos”. Una emoción tremenda".
—¿Y el éxito? ¿Cómo lo vivían?
Lulo Higgs:
"Vendimos 600 copias de un simple. Para nosotros era una locura. Con la plata hicimos un asado. Éramos adolescentes".
—¿Llegaron a salir del país?
Lulo Higgs:
"Sí, fuimos a Buenos Aires a grabar. Volamos por primera vez. Era una aventura.
Nos cruzamos con Los Shakers allá, era impresionante la cantidad de gente que los seguía".
—¿Cómo era la vida de banda en gira?
Lulo Higgs:
"Precaria. Tocamos en Piriápolis una semana. Dormíamos en un cuarto sin puerta, comíamos mal pero para nosotros era un logro".
—¿Cuándo empieza a quebrarse la banda?
Lulo Higgs:
"Por cosas internas. El baterista desaparecía, el bajista dejó por la novia, cosas muy humanas.
Era todo muy frágil".
—Leo, ¿Qué fue lo más difícil del proceso de investigación?
Leo Bianco:
"Conseguir el último simple. Era el que faltaba. Lo tenía un coleccionista en Buenos Aires. Lo digitalizó y esa fue la versión que usamos.
También fue difícil conseguir apoyo. Muchas veces sentís que estas cosas no se valoran".
—¿Y qué te motivó a seguir?
Leo Bianco:
"Que esto es historia. Si no lo hacemos, se pierde. Tenemos que evitar eso"
—Lulo, mirando hacia atrás, ¿Qué te pasa con todo esto?
Lulo Higgs:
"A veces uno piensa que no llegó a más pero en realidad pasó. Hicimos discos, tocamos, vivimos todo eso.
Capaz no fue gigantesco, pero fue real".
—¿Y hoy, escuchando esas grabaciones restauradas?
Lulo Higgs:
"Es emocionante. Es como volver a ese momento".
Al final, cuando las voces se apagan y el bar vuelve a su murmullo habitual, queda una sensación difícil de nombrar. Como si algo hubiera sido devuelto a su lugar.
Porque no se trata solo de una banda, ni de cuatro simples rescatados del polvo. Se trata de una época que vuelve a respirar, de una forma de hacer música cuando todo era intuición, deseo y un poco de inconsciencia hermosa.
The Shades, Los Shades fueron eso: un intento. Un gesto. Un puñado de canciones que se animaron a existir cuando todavía no había mapa.
Y sin embargo, el tiempo —que a veces parece borrar— también guarda.
Guarda en los vinilos que sobreviven, en las cintas que esperan, en las manos que investigan, en las conversaciones que se dan en mesas como esta. Guarda en los hijos que no repiten, pero escuchan. En los padres que no supieron que estaban dejando algo atrás.
Tal vez por eso esta historia no es nostalgia.
Es otra cosa.
Es la certeza de que la música no desaparece.
Se esconde.
Se transforma.
Y, cada tanto, encuentra la forma de volver.
Como una canción que alguien, en algún momento, decide volver a poner.
Ficha Técnica:
Restauración: UNI Radio
Masterización: Fabrizio Rossi
The Shades:
Alberto Cambón - Guitarra y voz
Eduardo “Lulo” Higgs - Guitarra y Voz
Gustavo Silveira - Bajo
Ruddy Sambado - Batería
Producción general:
Digitalización: Gaston Pepe (Uni Radio - Udelar)
Diseño gráfico: Zelmar Borrás
Investigación: Lalo Montes y Leo Bianco