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Lanzamiento de nuevo trabajo de Turú Dorom. Donde la música respira y la tierra habla

El nuevo EP de Turú Dorom se llama "Lento Andar" y crece de la ecléctica unión de la trayectoria de sus creadores

En este caso, la música emerge como una rama que rompe la tierra húmeda: lenta, silenciosa, reveladora. Así vuelve Turú Dorom con Lento Andar, un EP que llega como un soplo íntimo en el que se mezclan lo sagrado, la experimentación y una amistad que lleva décadas latiendo. Más que un lanzamiento, es una apertura: un pasaje para escuchar y entrar.

El proyecto nace del cruce entre Nicolás Demczylo y Fabricio Berti, dos artistas con trayectorias que avanzan por territorios distintos — la electrónica pop de Cacciatore y el rock under expandido de Hablan por la Espalda — pero que encuentran en Turú Dorom un refugio creativo y espiritual.

Por eso, nos reunimos en Caras y Caretas y dialogamos con ellos y nos describieron al EP como una obra que camina sin prisa, sostenida por una búsqueda poética y orgánica.

La importancia del llamado de las plantas sagradas: un origen posible

La raíz espiritual es un eje vital en el universo de Turú Dorom. Su vínculo con las plantas sagradas, especialmente la ayahuasca, les abrió un modo diferente de componer y percibir la música, un modo donde el sonido funciona como un puente.

De ese tránsito nació "Ayahuasquita", una canción escrita como gesto de gratitud.

Fabricio Berti cuenta: “Gente transitando momentos tan intensos y sonando esa canción, es revelador.”

Lo que comenzó como un agradecimiento personal se volvió un pequeño himno para ceremonias y prácticas meditativas.

Para Nicolás, la fuerza de ese proceso es clara: “La música desde ese lugar no es entretenimiento. Es otra cosa. Es presencia.”

Las plantas sagradas no aparecen aquí como ornamento: son un núcleo. Un estado. Un origen que respira dentro de la obra.

Cuando la electrónica pop y el rock under abren un mismo "portal"

En su proyecto solista denominado Cacciatore, Fabricio habita el territorio de la electrónica pop: sintetizadores, programaciones, climas melódicos que mezclan brillo y contemplación.

Su música dialoga con lo visual — diseño, ilustración, animación — y construye paisajes que después resuenan en Turú Dorom (ya que él es el responsable de los diseños en este proyecto también), aunque desde un lugar más ritual, pero a la vez, más terrenal.

Nicolás, por su parte, viene de Hablan por la Espalda, una banda de rock under que nunca se quedó quieta. Nació del punk y el hardcore, pero con el tiempo exploró lo psicodélico, lo afro, lo espiritual, lo eléctrico y lo acústico. Una búsqueda constante que se cuela en su forma de tocar y componer.

Ese impulso exploratorio es fundamental en Turú Dorom: la canción como energía, la estructura como respiración

El método de trabajo es tan particular como su música. No hay ensayos rígidos, no hay rutina de banda.

Fabricio explica el proceso: “Grabamos ideas, escuchamos, y lo que nos gusta queda. Lo que no, se va.”

El no-apego es central. No acumulan. No fuerzan.

Componen desde la intuición, desde una escucha fina que también les enseñó la experiencia con las plantas maestras.

Esa práctica impregna el sonido: lo vuelve flexible, vivo, poroso.

Lento Andar: un disco que se despliega como un camino

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Lento Andar es un EP que parece caminar a su propio ritmo. Suavemente, pero con hondura.

La lírica en español, la idea como lenguaje inventado y la dinámica envolvente construyen un viaje.

Sobre la voz y su uso libre, Fabricio explica: "Es una expresión sin contenido estricto. Es para fluir, para evocar.”

Nicolás añade: “Es un viaje. Es para escucharlo entero. Como un camino.”

Es música que pide tiempo. Que pide cuerpo.

Cuando sea el momento de presentarse en vivo, no será un show, será un ritual

Turú Dorom no piensa sus presentaciones como conciertos tradicionales. Lo imaginan como un acto inmersivo: luces, visuales, atmósferas.

Fabricio lo resume así: “No sería tocar en un boliche. Sería armar algo lindo.”

Una propuesta que bebe tanto de la electrónica pop como del rock under de pura cepa.

Contra el algoritmo y pro la autenticidad

La conversación también roza el estado actual de la industria musical.

Fabricio lo dice con claridad: "La efectividad en conseguir números como marcadores de valor está sobrevaluada.”

Y Nicolás, sobre la inteligencia artificial: “Le falta lo humano. Lo artístico.”

El tiempo lento, el gesto sincero, la imperfección: ahí es donde se sienten más cerca de lo verdadero.

Turú Dorom existe desde 2018. A veces se activa, a veces descansa. Pero siempre está ahí, esperando el momento. No responde al apuro: responde a la intuición.

Quizás ahí reside su fuerza: en un caminar silencioso, profundo, que permite que la música aparezca cuando está lista. No antes.

Lento Andar no es solo un título: es una manera de estar en el mundo y los invito a caminar junto a ellos en la búsqueda de este sonido.

Lanzado por Little Butterfly

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