Las primeras sentencias obtenidas de los procesos judiciales de Navarra fueron vergonzosas: negando la violación, los declaraba culpables de abuso sin agresión sexual. La fuerza de las mujeres indignadas saliendo a la calle en España y con el apoyo a través de redes sociales en muchos otros países del mundo permitió que el proceso no muriera y hace unos días se expidió el Tribunal Mayor que funciona en Madrid. Una sentencia que ha marcado historia y que, aunque a tres años de lucha y sufrimiento, permite de una vez por todas poner las cosas en su lugar. Quedó claro que la víctima nunca ofreció un consentimiento, que el escenario al que fue sometida fue auténticamente intimidatorio, que la dejó en una situación de sometimiento y que nada puede justificar la penetración simultánea vaginal, anal y bucal. Solo seres muy embrutecidos y deshumanizados pueden llevar adelante una acción colectiva de tamaña entidad, lo que demuestra una maldad sin límites, una sensación de impunidad habilitada por una sociedad que cosifica a las mujeres, poniéndonos en el lugar exclusivo de satisfacer los deseos de los hombres. Como dato adicional e insólito, uno de los violadores contrató a un detective para que siguiera a la víctima e intentó presentar como prueba a su favor que ella seguía saliendo, sonriendo, viviendo…
Por ahora, para ellos quince años de cárcel, y dos años adicionales para el que robó el celular que -paradójicamente- es un guardia civil. La antropóloga argentina Rita Segato dice que la sociedad en la que vivimos ve a los crímenes de género como “crímenes menores”, crímenes expresivos de una ‘dueñidad’ masculina que muestran la capacidad históricamente confirmada de dominio y control de la posición masculina sobre las mujeres.
La sentencia del Tribunal Superior de Madrid es una puerta que se abre para mostrar que la lucha de las mujeres da sus frutos. Quizás sea pertinente recordar la imagen que utiliza la víctima en su carta y tener en cuenta que, aunque el plato no sea de buen gusto, hay que denunciar y desterrar para siempre el silencio porque es necesario seguir cambiando la historia.