Pero las cosas no se dieron así. Mas allá de las encuestas truchas, de las manipulaciones del mercado, la victoria de Alberto Fernández y Cristina estuvo por encima de cualquier previsión. Los efectos brutales del ajuste neoliberal fueron contundentes y pasaron la cuenta al gobierno de Macri. Análisis precipitados, incluso del área progresista, se han arriesgado a pronosticar que el macrismo venía para quedarse como fuerza hegemónica en el campo político, como nueva expresión de la derecha argentina. Querían que el kirchnerismo fuera un paréntesis en la historia argentina, pero el que ahora tiene ese destino es el macrismo. Ya se especula quién encabezará la derecha y el superviviente macrismo, a lo mejor el alcalde de la ciudad de Buenos Aires, dada la fragorosa derrota -también- de la gobernadora macrista de la provincia de Buenos Aires.
¿Qué significa ese resultado, que tiene todas las posibilidades de ser todavía mas arrasador en octubre, para América Latina? ¿Cómo podemos proyectar el futuro de la región después del resultado de las elecciones en Argentina?
En primer lugar, significa que la derecha no tiene otro modelo que el neoliberal, que no tiene ninguna capacidad de retomar el crecimiento económico, menos todavía de distribuir renta. La trayectoria del gobierno fracasado de Macri fue repetida por el de Michel Temer en Brasil, de Moreno en Ecuador y ya se confirma con el gobierno de Bolsonaro. Es un camino seguro de derrota para la derecha, que ya demuestra que su retorno a algunos gobiernos latinoamericanos será de corto aliento, un paréntesis.
En segundo lugar, los daños causados por los gobiernos de restauración neoliberal representan un enorme retroceso económico, político y social, que los gobiernos que los sucedan van a recibir como herencia, con la cual van a tener grandes dificultades para retomar un modelo económico y social antineoliberal.
En tercer lugar, que el camino para derrotar a esos gobiernos es el de aglutinar a todas las fuerzas que se oponen a ellos, valiéndose centralmente de los efectos sociales profundamente negativos de sus políticas económicas. Esto es, siendo un amplio frente antineoliberal, que se propone superar las políticas económicas que han llevado a Argentina a una profunda recesión, a un enorme desempleo, a la perdida de gigantesca cantidad de divisas, a un endeudamiento que quita la soberanía de sus políticas. Ese fue básicamente el camino trazado por la lista que ha derrotado al gobierno neoliberal de Mauricio Macri.
¿Que consecuencias pueden tener sobre la región esos resultados? En primer lugar, dejar a Bolsonaro aislado de su gran aliado, para quien trató de hacer campaña electoral y, probablemente, ha causado otros daños a la candidatura de Macri.
En segundo lugar, las elecciones en Bolivia y en Uruguay serán afectadas no solamente con el fracaso y la derrota de Macri, sino también esos dos países y los otros de la región van a contar con un gobierno con rasgos distintos, antagónicos a los de Macri. Los uruguayos y los bolivianos van a tomar nota de a qué destino llevan las restauraciones neoliberales y cómo el pueblo tiende a castigar duramente a esos gobiernos.
El caso argentino, habiendo sido el primero del retorno de la derecha y su modelo neoliberal, ha sido también el primero en derrotar ese camino, el primero que ha demostrado el nuevo fracaso del neoliberalismo en Latinoamérica, abriendo camino para un nuevo ciclo de crecimiento y de distribución de renta en la región.