Imágenes y representaciones en tiempos de redes sociales
Una fotografía es siempre una evidencia de vida. Ha sido uno de los modos más eficaces que la humanidad ha descubierto para hacerle una zancadilla al tiempo y capturar, en la inevitable circulación de Cronos, un instante que desea recordarse y que merece quedar plasmado para el futuro. Sin embargo, en tiempos de redes sociales, la fotografía tiene un aditivo especial, no solo porque ha dejado de ser una pieza impresa en papel, sino porque el nuevo soporte le ha permitido adquirir cierta resignificación: sigue siendo el momento que se capta para conservar la instantaneidad, pero genera también una ruptura con el espacio, porque en ese nuevo juego de tiempo y espacio al que nos habilitan las redes, la imagen recorre rutas nuevas, en otros espacios pertenecientes a la esfera del espacio virtual. Así que podríamos asegurar que cuando una foto se hace circular por las redes sociales, hay una voluntad de romper la barrera espacio temporal tradicional, es un acto que está cargado de intencionalidad. El mensaje deliberado de quien comparte esa imagen puede variar y constituirse simplemente en la alegría de dar a conocer a algunas personas de nuestro entorno ese momento vivido o puede tener un trasfondo más potente y totalizante. “Una imagen vale más que mil palabras”, dice la sabiduría popular que recibimos de nuestros ancestros. Premisa válida, máxime en tiempos de redes sociales en que la imagen circula “provocando”, generando ideas, representaciones, sensaciones.