Juanse Rausch llega al Teatro Solís con una obra que parte de los registros médicos y policiales sobre las disidencias sexuales de comienzos del siglo XX, pero se niega a quedar atrapada en la mirada de quienes las persiguieron. Música, humor, fiesta, deseo y ficción construyen otra posibilidad: volver al pasado, no para reconstruirlo fielmente, sino para interrogar el presente.