Aunque todo lo revelado apenas confirma lo que había sido denunciado sistemáticamente, una parte de la opinión pública queda atónita frente a lo expuesto, otra se aprovecha para cambiar de posición después de haber adherido com entusiasmo a la Lava Jato y haber erigido a Sergio Moro como héroe nacional. El mismo STF, reiteradamente, la última vez hace pocas semanas, rechazó todas las denuncias de la defensa de Lula acerca del carácter nada imparcial de Sergio Moro para juzgar al expresidente. Posiciones políticas concretas de ese juez, sus vínculos directos con el PSDB, absolutamente comprobados, la condena de Lula sin pruebas, la persecución política al PT, no han servido para que se declarara su falta total de imparcialidad.
En varias circunstancias Moro ha actuado como jefe político de una facción del Poder Judicial, para impedir la libertad de Lula, desconociendo decisiones de instancias más altas del poder, en las que ha orientado a jueces para dificultar o impedir la salida del expresidente para asistir a funerales de parientes y amigos, así como para que no pudiera conceder entrevistas. Todo hace suponer que había una estrecha coordinación entre todos los miembros de la Lava Jato, violando todas las normas jurídicas de la imparcialidad que los jueces deben tener.
Cuando revelaron las conversaciones, la primera reacción de Moro fue la de decir que no había hecho nada ilegal, reconociendo implícitamente la veracidad de todo lo revelado. Cuando la reacción generalizada fue la de que sí había cometido graves violaciones, toda la derecha se movió en otra dirección: el carácter ilegal de las escuchas y las intercepciones de las conversaciones. Cuando se dio cuenta de que un gran material interno a la Lava Jato había llegado a un órgano de los medios, Moro denunció que su celular había sido hackeado, como preparando la justificación de la forma supuestamente ilegal de obtención de todos los datos.
Después de que los medios difundieran con amplia cobertura toda la información, Globo fue acusada por el periodista que dirige The Intercept en Brasil de participación directa en la operación de la Lava Jato; ese órgano pasó a intentar descalificar al medio de prensa alternativa con duros ataques a ese periodista, destacando el carácter supuestamente ilegal de la obtención de la información y con la acusación de que los materiales pudieron haber sido falsificados.
El pais aguarda en vilo esperando las nuevas revelaciones, dado que los que tienen el material -además de enviar copia de todo al exterior- anuncian más hallazgos.