El medio destaca que a la edad de once años, las hermanas compitieron en el mismo concurso de danza en la ciudad donde vivía Tako, pero nadie pudo descifrar la conexión que había detrás de su extraordinario parecido físico.
El reencuentro
El feliz reencuentro tuvo lugar hace dos años. "Cada ser humano tiene su propio olor", señaló Ano. "Cuando la abracé, sentí una sensación de familiaridad. Luego la voz, es como si ya supiera qué voz tenía", agregó. "Siempre tuve la sensación de que alguien me seguía a todas partes. Todos los días tenía el mismo sueño de una niña, vestida de negro, que me hacía preguntas sobre mi rutina diaria", confesó.
Al día de hoy, las hermanas se negaron a conocer a su padre biológico, cuyo vínculo confirmaron mediante una prueba genética. "Ahora quiere tener relación con nosotras", contó Ano. "Pero eso no pasará jamás", sentenció. Según el periódico, las hermanas viajaron recientemente hasta Leipzig, donde rodarán una película biográfica.
(Vía RT)