Durante un encuentro con la prensa, Lula puso el foco en una definición que trasciende el resultado individual de una candidatura: la decisión sobre el rumbo que Brasil tomará durante los próximos cuatro años. En ese sentido, instó a la población a reflexionar sobre qué proyecto de país quiere para ese período.
El mandatario también relativizó las encuestas difundidas en los días previos a la elección. Para Lula, los sondeos realizados antes de la jornada electoral pierden toda relevancia frente al resultado que finalmente expresen los ciudadanos.
“Todas las encuestas que se hicieron ayer, antes de ayer, no valen nada en comparación a la encuesta que se va a hacer a las 5 de la tarde”, sostuvo.
Con esa expresión, el presidente remarcó que la verdadera medición será la que surja del voto ciudadano. “Cuando llegue las 5 de la tarde vamos a tener las encuestas definitivas”, señaló.
Brasil y una decisión clave
Lula insistió en que ese será el resultado que deberá ser tomado como referencia, independientemente de que sea favorable o adverso para su candidatura: “La encuesta que va a valer, sea buena o mala, es la que pase hoy”.
El mensaje del presidente estuvo así centrado en la jornada electoral y en la decisión que los brasileños estaban tomando en las urnas. Más allá de las proyecciones previas, Lula colocó el resultado en manos del electorado y vinculó la elección con la definición del proyecto de país para los próximos cuatro años.