Harris subrayó que su rival es "alguien totalmente absorbido por su infinito deseo de venganza" y que no está interesado "en las necesidades del pueblo estadounidense". La que puede convertirse en la primera mujer negra presidenta de Estados Unidos hizo hincapié entre dos enfoques diferentes de país, recordando que Trump está enfocado en su "lista de enemigos" y ella en la "lista de quehaceres".
Envió una “turba armada”
"En este mismo lugar, Trump envió una turba armada para anular una elección libre y justa, una elección que perdió. Estadounidenses murieron como resultado de ese ataque", sostuvo Harris, recordando que en ese momento los seguidores del magnate republicano le dijeron que la turba quería matar a su vicepresidente, Mike Pence, a lo que respondió con dos palabras: "-¿Y qué?".
"Es hora de una nueva generación de liderazgo en Estados Unidos. Y estoy dispuesta a ofrecer ese liderazgo como próxima presidenta de Estados Unidos", sostuvo Harris, quien se distanció de su rival republicano al remarcar que ella proviene de la clase media mientras que Trump es, a su juicio, "un magnate que quiere recortar los impuestos de los millonarios a costa de los trabajadores estadounidenses".
Comicios con final abierto
Cuando entró en campaña a raíz de la retirada del presidente Joe Biden, la vicepresidenta pisó fuerte el acelerador, permitiendo al partido levantar el ánimo y tomar la delantera en los sondeos nacionales, pero con el paso de las semanas esa ventaja se redujo. Ahora están igualados en los sondeos, con empate técnico en los siete estados bisagra o pendulares que decidirán el resultado de las elecciones, en las que ya votaron más de 50 millones de personas por anticipado. El propio Biden lo hizo este lunes en un centro de votación de Delaware.
El lugar elegido por Harris este martes buscaba, por un lado, dotar a la candidata demócrata de una imagen solemne al celebrar un acto frente a la residencia presidencial en el horario de mayor audiencia. Pero también rememorar y condenar el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 en el que una multitud de trumpistas intentó sin éxito frenar la ratificación de la victoria electoral de Biden y bloquear la transición de poderes.
Fue precisamente en el parque de La Elipse donde, justo antes del ataque, Trump dio un discurso ante sus partidarios en el que denunció sin pruebas un fraude electoral y los animó a marchar hacia el Capitolio mientras el Congreso certificaba el triunfo de Biden, unos resultados que el republicano sigue sin reconocer hasta el día de hoy. Trump está imputado ante el tribunal federal del Distrito de Columbia por haber presuntamente instigado el asalto, en el que murieron cuatro personas, y el discurso que dio ese día es una de las pruebas que la Fiscalía utiliza en su contra.