Expertos en seguridad citados por NBC News afirman que, si bien es difícil, y quizás imposible, eliminar todas las amenazas, particularmente con armas de largo alcance y en eventos al aire libre, algunas precauciones de rutina se pasaron por alto en la organización.
Steve Nottingham, excomandante del SWAT en Long Beach, California, calificó lo sucedido como una "falta fundamental de seguridad", señalando que se deberían haber cubierto con anticipación los posibles lugares desde donde una persona podría disparar.
En ese sentido, Jim Cavanaugh, un agente especial retirado, dijo al medio que estaba sorprendido de que el tirador hubiese podido ocupar un terreno elevado en las cercanías del evento. "Siempre que he estado con [los del Servicio Secreto], todos los terrenos elevados están ocupados por ellos o por la policía SWAT local", indicó. "No se permite a nadie caminar por los tejados. Ellos dominan los terrenos elevados", agregó.
Señales previas al atentado
Según la publicación, la "primera señal" de que algo andaba mal fue en los momentos previos, cuando los espectadores dieron aviso a las autoridades de un hombre armado arrastrándose en un tejado cercano. Sin embargo, los agentes no reaccionaron a tiempo, según los testigos.
Kevin Rojek, agente especial a cargo de la Oficina de Campo del FBI en Pittsburgh, dijo en una conferencia de prensa posterior que las fuerzas del orden no estaban al tanto de la presencia del hombre en la azotea hasta que comenzó a disparar.
Como resultado del ataque, el exmandatario resultó herido en una oreja, sin que la lesión revista de gravedad, y su vida no corre peligro. Sin embargo, uno de los asistentes al mitin falleció y dos personas se encuentran en estado grave.
(Tomado de Russia Today)