Cierres de empresas y despidos son algunas de las consecuencias que se estiman . Los anuncios del presidente electo en Argentina, Javier Milei, están impactando directamente en el mercado laboral del vecino país, incluso antes de su asunción. Representantes del sector empresarial argentino, manifestaron que ya existen telegramas de despido para trabajadores relacionados a empresas que tienen contratos de obra pública con el estado. Además, hay que considerar el impacto que la medida va a tener en otras actividades que dependen del dinamismo en la industria de la construcción.
Hacete socio para acceder a este contenido
Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.
ASOCIARMECaras y Caretas Diario
En tu email todos los días
De acuerdo a declaraciones del presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss, recogidas por Página 12, de aplicarse los planes de Milei se afectaría a “3.500 obras que están en ejecución en todo el país con fondos nacionales, que emplean a 300.000 personas que pasarían a la calle”. Además, señaló que “muchas empresas van a estar muy complicadas y al borde del concurso de acreedores”.
El ultraderechista Javier Milei, ratificó en la jornada de ayer su intención de paralizar la obra pública por falta de recursos. Pero lo cierto, es que se pretende promover un esquema de privatizaciones, en donde las empresas privadas tengan un rol mas protagónico, en detrimento del papel estatal.
El ganador de la contienda electoral del domingo pasado, dijo que las obras se harán si les sirve a los privados, si son redituables para sus intereses. Este camino elegido por Milei, es peligroso. La necesidad pública no siempre va de la mano con el interés de la ganancia privada. Algo que se viene debatiendo en América Latina desde hace décadas. Según datos que manejan las propias cámaras empresariales del sector, a nivel mundial, la obra que sólo depende de inversiones privadas se ubica en el entorno del 7% y 10%, una cifra muy baja si se la compara con el dinamismo que supone la inversión pública.
El camino elegido por el futuro gobierno ha despertado la preocupación de múltiples sectores empresariales y sociales, ya que las medidas pueden agravar la crisis económica por la que atraviesa Argentina con la multiplicación del daño social que esto supone.