“La discusión en primer lugar es si queremos avanzar en esto o no, y después pensar correctamente un diseño que minimice los posibles efectos negativos pero para eso el tema debería continuar en agenda”, opinó.
Vilá es investigador y docente universitario autor junto con Mauricio De Rosa, Guillermo Sánchez y Andrea Vigorito del estudio “Una recuperación desigual: masa salarial y distribución del ingreso después de la crisis”.
El especialista señaló que algunas instituciones públicas como el MEF, el Banco Central, la DGI, tienen muchas más herramientas para poder analizar y evaluar el aporte que significaría la aplicación de este impuesto, por lo que su aporte sería un buen paso para discutir con más información sobre las posibles consecuencias,
“Nosotros hace tiempo que venimos estudiando estos grupos de altos ingresos porque el 1% de mayores ingresos de la sociedad no paga más que el resto en impuestos, no contribuye con sus impuestos más que el resto de la población de menores recursos y ahí hay un punto también a discutir si se parte del concepto que debería pagar más el que tiene más”, agregó.
Para el investigador es relevante abrir la discusión para tener estas consideraciones que son más normativas y analizar el rol del Estado en general. “Es bueno que tengamos estas discusiones, porque creemos que no hay nada técnico o nada tan contundente para decir esto es imposible, o esto es inviable”, observó.
Vilá entiende que todo parte de una decisión política que surge de creer que necesitamos más recursos para atender un conjunto de necesidades que tiene la sociedad.
“Se habla mucho del nivel de pobreza y de pobreza infantil en particular que tenemos, pero hay otro conjunto de situaciones a atender, hay trabajadores ocupados, incluso formales, ganando muy bajos salarios. Entonces, es razonable discutir y pensar si no podemos conseguir nuevos recursos para financiar políticas públicas”, añadió.
El economista explicó el estudio realizado sobre la posibilidad de aplicar impuestos al patrimonio y para ello se realizaron simulaciones para determinar qué pasaría si ponemos impuestos de 1% o de 2%, siempre a tasas relativamente bajas.“Hicimos distintos escenarios de posible recaudación y de qué posibles efectos negativos puede tener esta medida, y en ningún caso son efectos tan grandes que invaliden la propuesta”, subrayó.
En cuanto a las posibles complicaciones estudiadas mencionó: “Lo que dicen los trabajos previos de evidencia es que hay un conjunto de posibles contribuyentes de este impuesto que, por ejemplo, pueden migrar o pueden llevar su capital a otros países, paraísos fiscales, etcétera, todo eso es posible, pero siempre se habla, las estimaciones que hay hablan de aproximadamente un 15% de pérdida de recaudación por esas razones, entonces no es algo tan grande como para eliminar la propuesta”.
“Lo otro es que en general no hay efectos importantes en inversión y empleo, que es lo que creo nos debería preocupar, o sea, es poner un impuesto al patrimonio intentando no perjudicar, por ejemplo, el crecimiento del país, y creemos que si se diseña correctamente y con estas tasas que estamos manejando, eso no pasaría”, concluyó.